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¿ERES CAPAZ DE CUMPLIR TUS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO?

 “Cuando el talento y el espíritu humano se liberan, queda demostrado que no hay más límites que los que nos creamos nosotros mismos”

                                                                                              Kippling

Al finalizar el año por lo general la sensibilidad propia de la etapa motiva a las personas a la reflexión y a la inspiración de trazar nuevas metas. Es muy común intentar la evaluación emocional, laboral y económica de lo vivido hasta el momento. Por lo general nos sentimos con grandes deseos de mejorar en todos los aspectos y de dejar atrás las conductas que no han producido ningún fruto en nuestra vida.

Desafortunadamente estudios recientes informan que de los tradicionales 12 deseos no se llegan a cumplir ni a la mitad, al principio del año se hacen propuestas y hasta juramentos para poder cumplir con algún propósito que supuestamente ha de beneficiar nuestra salud, nuestra economía o nuestras relaciones afectivas. Los buenos propósitos van desde bajar de peso, de cambiar de actividad laboral o de encontrar una nueva relación, todo enfocado a sentirnos mejor y obtener mayores beneficios en general.

Es aquí donde surge la necesidad de identificar qué es lo que realmente le está haciendo falta a nuestra vida, en donde resulta necesario comprender si es posible ese cambio idealizado en cuanto al diagnóstico certero, si se trata de una conducta que realmente se pueda transformar o si estamos ante una conducta obsesiva y repetitiva que en nuestro interior sea imposible de modificar.

Persisten situaciones en nuestra conducta habitual que forman parte íntima de nuestra propia esencia y que han venido “funcionando” llevándonos hacia adelante no precisamente de la mejor manera, pero que se han vuelto rutinarias y parte de nosotros mismos y las vivimos de manera automática y a veces involuntaria. Es importante identificar la posibilidad del cambio revisando las situaciones que nos permiten sacar lo mejor de nosotros mismos y que han dado resultado efectivo a nuestra persona y a quienes nos rodean.

Existen conductas que obedecen a procesos adictivos que solamente se resolverán con el apoyo de un especialista según el caso, por ejemplo en el deseo de bajar de peso, es muy probable que no baste con la “fuerza de voluntad” y sea necesaria la intervención de un nutriólogo; en el caso de querer dejar de fumar o de tomar bebidas alcohólicas, es siempre necesaria la intervención de un especialista en la materia para poder en realidad lograr el objetivo.

Todas las metas deberán partir de un deseo genuino y personal, ya que en muchos casos las promesas de cambio y transformación obedecen a la sugerencia de alguien más que se encuentra preocupado por nuestra actuación y nuestros resultados hasta el momento.

La realidad del fracaso en el cumplimiento de los “12 deseos” estriba en que no han partido de la visualización interna de cada quien en otro escenario positivo imaginando una mejor situación, ya que existe el pesimismo o la falta de confianza en las propias capacidades y habilidades. Estar dispuesto al cambio es propio de quienes desean realmente experimentar nuevas situaciones confiando en la posibilidad del descubrimiento y la vivencia de una mejor situación personal sin responsabilizar a nadie más de la propia evolución.

 

Por Georgina Reyes Romero:

ginavalentinir@gmail.com, ginavalentini@hotmail.com

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