Arte

Lucian Freud, el retrato de la impermanencia

Después del Expresionismo Abstracto, la pintura atravesó una crisis. Corrientes como el Arte Conceptual, el Happening, el Fluxus, parecían dominar el panorama que alguna vez la pintura había ocupado. ¿Qué sigue? Esta parecía ser la gran pregunta. En ese tiempo, varios artistas decidieron que la pintura debía de ser una exploración más conceptual como On Kawara o Joseph Kosuth, lejos de estética, y que debía responder a discursos más allá de corrientes y técnicas.

Fue entonces que apareció Lucian Freud, uno de los mayores representantes de la pintura contemporánea que, a través de sus pinceladas y emplastes, marcó el camino que seguiría la pintura a partir de estas corrientes que parecían haber absorbido todo en el arte.

Lucian Freud nació en 1922. En su juventud, inició con la pintura surrealista, pero no fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial que sería considerado como uno de los mayores representantes de la pintura figurativa inglesa.

lucian-freud-el-retrato-de-la-impermanencia

Francis Bacon

Su mayor influencia es seguramente su amistad con Francis Bacon, otro gran pintor neo-figurativo, el cual deformaba la figura humana para hablar sobre la muerte y los procesos oscuros del ser humano; tema que Freud buscaría abordar también con su trabajo.

Ambos artistas buscaban hablar de lo mismo: la incertidumbre de vivir, la pintura no como algo estético, sino como algo visceral, la carne, la sexualidad, la brutalidad del ser humano, los herederos de la pintura expresionista y la crudeza de Egon Schiele. A pesar de sus similitudes, Freud se distinguía de Bacon en que su pintura no era tan oscura, sino que se centraba en elementos más pictóricos, que eran altamente autobiográficos.

Las personas que Lucian Freud pintaba, hablaban sobre su vida. Pero al contrario de otras corrientes pictóricas, él no buscaba embellecerlos, sino retratarlos tal y como son. Freud retrataba a todo tipo de gente, ¡incluso un grupo de ladrones que querían robar en su estudio! Las personas eran su inspiración y no discriminaba a sus modelos: en su universo un ladrón era lo mismo que un niño o una anciana.

lucian-freud-el-retrato-de-la-impermanencia

Las relaciones de Freud con sus modelos eran tan cercanas que incluso los retrataba por años, un claro ejemplo son las series de retratos que realizó sobre su madre, la cual sufría de depresión; en varias de sus pinturas, Freud trataba de captar la condición crónica que sufría su madre.

Freud mantenía una filosofía alrededor de su pintura: todo tenía esencia, incluso los objetos con los que se rodeaba, los cuales celebraba en algún momento, ya que para él estuvieron presentes dentro de su producción. Esta misma actitud la mantenía con las personas que pintaba, a las cuales dedicaba toda su atención y presencia.

A pesar de este grado de espiritualidad que Lucian mantenía, era una persona con un carácter difícil: de hecho el solía despreciar al arte, nunca dio una entrevista hasta los 85 años, y jamás alabó el trabajo de ningún otro artista. Él solía hacer comentarios despectivos de artistas como Picasso o Man Ray.

lucian-freud-el-retrato-de-la-impermanencia

Retrato de la madre de Lucian Freud

Finalmente, Lucian en algún momento se vio envuelto en un escándalo al “envejecer” en un cuadro a la Reina Isabel II de Inglaterra, por lo que fue bastante criticado por los tabloides ingleses. Pero este tema jamás le importó al artista, ya que el siempre se mostraba muy seguro de sí mismo y de su pintura.

lucian-freud-el-retrato-de-la-impermanencia

Lucian Freud muere en el año 2011: el pintor de la impermanencia, de la muerte, quien jamás tuvo miedo de retratar los aspectos oscuros del ser humano, heredero de la pintura expresionista y quien dejó un legado pictórico no tan extenso del cual nos podemos enorgullecer que en México, el MUNAL posee dos ejemplares.

Últimas noticias