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LA ÚLTIMA CENA EN LAS SERIES DE TELEVISIÓN

 

Leonardo Da Vinci siempre ha sido un personaje popular a través de los años, existen libros y películas sobre su vida y obra pero ahora llega a la pantalla chica con una nueva serie en Fox llamada Da Vinci´s Demon´s que se estrenará el 16 de abril. Bajo esa línea buscamos la presencia de Da Vinci en la televisión con su obra La última cena.

La última cena es una de las pinturas más famosas de Leonardo Da Vinci, también es una de las pinturas que más han sido reproducidas como parodia en muchas series y animaciones que han recreado esta escena de Da Vinci.  Realizada en 1497, La última cena es una pintura mural original que se encuentra en la pared sobre la que se pintó originariamente, en el refectorio del convento dominico de Santa Maria delle Grazie en Milán (Italia). La pintura fue elaborada, para su patrón, el duque Ludovico Sforza de Milán. No es un fresco tradicional, sino un mural ejecutado al temple y óleo sobre dos capas de preparación de yeso extendidas sobre enlucido. Mide 460 cm. de alto por 880 cm. de ancho. Muchos expertos e historiadores del arte, consideran la La Última Cena como una de las mejores obras pictóricas del mundo.

El dato curioso es que Leonardo Da Vinci tardó siete años en finalizar su obra titulada La Ultima Cena. Las figuras que representan a los 12 apóstoles y a Jesús fueron tomadas de personas reales. Se dice que cuando se supo que pintaría esa obra, muchos jóvenes se presentaron para ser seleccionados. Tras algunos meses de búsqueda seleccionó a un joven de 19 años de edad como modelo para pintar la figura de Jesús. Durante seis meses trabajó pintando al personaje principal. Durante los seis años siguientes continuó su obra buscando y representando a 11 apóstoles; dejando para el final a aquel que representaría a Judas. Le costó semanas encontrar a un hombre con una expresión dura y fría. Un rostro que identificaría a una persona que sin duda traicionaría a su mejor amigo. Llegó a sus oídos que un hombre reunía estas características y que estaba encerrado en un calabozo de Roma sentenciado a muerte por robo y asesinato. Con un permiso, el prisionero fue trasladado a Milán. Durante meses este hombre se sentó silenciosamente frente al artista.

Cuando Leonardo dió el último trazo a su obra se volvió a los guardias del prisionero y les dió la orden de que se lo llevaran. Cuando salían del recinto el prisionero se soltó y corrió hacia Leonardo gritando:
– ¡Obsérvame! ¿No reconoces quién soy?
Da Vinci lo miró cuidadosamente y respondió:
-Nunca te había visto en mi vida, hasta aquella tarde en el calabozo de Roma.
Llorando y pidiendo perdón a Dios el reo le dijo:
-“Maestro, yo soy aquel joven que usted escogió para representar a Jesús en este mismo cuadro”.

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