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KH: THE LAST RAINFOREST POR JUANA ROSAS

KH: THE LAST RAINFOREST

Por Juana Rosas

[…] cuando me muera no habrá nadie que ocupe mi lugar. Ahora mismo no trabaja nadie que se me parezca ni siquiera vagamente en el estilo, en la actitud o en los principios […] Estoy completamente convencido de ello. Supongo que puede decirse lo mismo muchas otras personas (o de todo el mundo), porque cada persona es un individuo concreto y es importante precisamente en aquello en lo que no puede ser sustituida. (Keith Haring Diarios, p. 142)

En noviembre de 1989, el artista norteamericano Keith Haring (1958-1990), pintó Untitled, su última obra en estudio, antes de su muerte, la pintura representa a varios personajes, con los brazos extendidos, en una alegoría de la felicidad colectiva, donde literalmente, se han cancelado todos los espacios entre las personas.

Junto con The Last Rainforest, Walking in the Rain, Mom, Untitled 1 (For James Ensor) y Untitled 2 (For James Ensor), es el eslabón final de una carrera que en poco más de una década alcanzó un éxito inusitado, y que rebasó las fronteras del arte.

En The Last Rainforest (1989) (colección de David LaChapelle), su obsesión por cubrir con imágenes cada centímetro del cuadro vuelve a quedar de manifiesto. En esta ocasión, los árboles son parte de una maquinaria que une a todos los elementos del cuadro. La tecnología es el escenario donde se desarrollan las relaciones humanas.

Más allá de las preocupaciones ambientales (en The Last Rainforest), o de las relacionadas con el VIH (en Untitled), estas obras son el reflejo de la madurez artística alcanzada por Keith Haring, quien tan sólo contaba con 31 años entonces, pero que ya había reflexionado sobre el impacto social de su obra, la cual trascendía su unicidad.

En una visita a Tokio, Haring reconoció ya no poder saber cuántas imitaciones de “KH” había en cada sitio. Al grado de haberle dejado de interesar el coleccionarlas.

[…] Es increíble la cantidad de falsificaciones que hay. Prácticamente no se encuentra ninguna tienda sin artículos de KH falsificados u objetos inspirados en KH. Ya no los colecciono, a no ser que sean especialmente divertidos […] Ya no significan KH, sino algo más cercano a una especie de conciencia colectiva o de cultura «universal» (Keith Haring Diarios, p. 295).

Identificar los falsos harings es relativamente fácil, si acudimos al Sitio de Internet The Keith Haring Foundation, si nos acercamos a la extensa bibliografía sobre su obra, o si hemos tenido la suerte de asistir a alguna de sus exposiciones. Sin embargo, el trabajo de Haring, tiene una vocación superior: parece, se inserta, y hasta es un elemento único dentro de una sociedad obsesionada por la igualdad.

Sólo podemos intuir el ánimo que lo acompañó al ejecutar sus obras terminales, ya que la última vez que escribió en su diario fue el jueves 22 de septiembre de 1989 (antes de realizar The Last Rainforest y Untitled). Sin embargo, la frase con la que cierra sus Diarios refleja es la más clara expresión de su arte mismo: [al referirse a la torre de Pisa, en un viaje a Italia] “…Cada vez que uno la ve, no puede menos que sonreír”.

Todas las imágenes ©The Keith Haring Foundation

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