Arte

Enrique Climent visita el Museo de la Ciudad de México

Cientos de libros, artículos y columnas sobre el pintor Enrique Climent deben andar por ahí. Aunque las letras son uno de los más grandes inventos de la humanidad, frecuentemente sucumben frente a la palabra hablada. Y ésta, es una de esas ocasiones.

En FAHRENHEIT°, no sólo tuvimos la oportunidad de visitar Enrique Climent, exposición retrospectiva en el Museo de la Ciudad de México, sino también de ser guiados por Pilar Climent, hija y cocuradora de la muestra, quien enriqueció nuestra estadía con anécdotas sobre el pintor valenciano.

Como bien dice su nombre, la exposición no es sólo un recorrido espacial entre habitaciones, sino a través del tiempo y los días de un hombre que vivió una de las últimas grandes revoluciones del arte.

© Coral Flores

Su historia inicia con ilustraciones fuertemente influenciadas por las vanguardias del primer cuarto del siglo XX. Esta exploración editorial convierte a Climent en un auténtico artista contemporáneo. Sin embargo, su trabajo habría de interrumpirse debido a la inminente Guerra Civil Española, la cual lo obligó a exiliarse a México.

Pilar Climent desmintió la creencia de que la producción de su padre disminuyó mientras vivía en México. Al contrario, una vez instalado en su apartamento ubicado entre las calles Liverpool y Havre, jamás dejó de crear. Lo que sí es un hecho, fue el abandono provisional del vanguardismo para practicar la pintura como un oficio para vivir.

© Coral Flores

Durante estos días, contó Pilar, Enrique Climent extrañó profundamente su vieja España. Y cuando surgió la oportunidad de regresar a ella, la tomó. Con sonrisa en boca, Pilar reconoció que esta decisión fue equivocada, muy ‘romántica’, pues no convenía a la familia entera. Este es el instante en que al artista desaparece, y se revela el padre, el esposo: el hombre de carne y hueso que buscó recobrar su vida. Allá en Alicante, agregó Pilar, le llamaban ‘El Mexicano’.

Y así, ‘El Mexicano’ regresó a su nueva patria, aquella que lo había acogido con cariño hasta convertirlo en una de las tantas figuras culturales del siglo XX. Quién sabe cuál habría sido su destino si hubiera permanedico en tan lejana provincia española. En México y ya con una vida hecha, volvió al trabajo e incluso retomó el camino plástico que años atrás había abandonado.

© Coral Flores

Finalmente, había un equilibrio entre el español vanguardista de los curas, las iglesias y los militares, y el mexicano que aprendía a crecer con el siglo, haciendo suya la fruta y los colores, los paisajes y el oficio. El resto es historia.

FAHRENHEIT° te invita a visitar esta increíble muestra, la cual conjuga una de las últimas revoluciones artísticas con el despegue cultural de una nueva nación, dos países distanciados por tan sólo un océano, y un hombre que tradujo su historia en un sinfín de trazos.

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