Arte

De los retratos de Velázquez…

“El de 1623 fue llamado [a Madrid] del mesmo don Juan (por orden del Conde Duque); hospedóse en su casa, donde fue regalado y servido, y hizo su retrato. Llevólo a palacio aquella noche un hijo del conde de Peñaranda, camarero del Infante Cardenal, y en una hora lo vieron todos los de Palacio, los Infantes y el Rey, que fue la mayor calificación que tuvo. Ordenóse que retratase al infante, pero pareció más conveniente hacer el de su Majestad primero…”

– Relato sobre el primer retrato de Velázquez a Felipe IV.

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, mejor conocido como Diego Velázquez de Silva, es uno de los pintores más importantes de la historia del arte, y es considerado uno de los más representativos del periodo barroco junto con Caravaggio, además de uno de los más reconocidos de la escuela española junto con Goya, El Greco y Sorolla, entre otros.

Su gran fama se debe a que él fue el pintor predilecto del Rey Felipe IV, quien lo comisionó para pintar en su corte después de que el maestro de Velázquez mostrara su trabajo al conde-duque de Olivares y al rey.

En octubre de 1623, se ordenó a Velázquez trasladar su lugar de residencia a Madrid, siendo nombrado pintor del rey, ocupando la vacante de Rodrigo de Villandrando que había fallecido el año anterior. Con esto, iniciaría el rápido ascenso de Velázquez en la corte y como favorito del rey, hecho que levantó las envidias de pintores más experimentados como Vicente Carducho y Eugenio Cajés.

Gracias a la insistencia de estos pintores, se planteó la realización de un concurso en 1627 entre Velázquez y los otros tres pintores reales: Carducho, Cajés y Angelo Nardi. El ganador sería elegido para pintar el lienzo principal del Salón Grande del Real Alcázar de Madrid. El jurado, presidido por Juan Bautista Maíno (maestro de dibujo del rey), declaró vencedor a Velázquez, por lo que este pintor se ganó su legítimo lugar como pintor de la corte y artista.

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En marzo de 1627, se le dió a Velázquez el cargo de ujier de cámara, otorgado quizá por el triunfo en este concurso y desde 1628, ostentó el cargo de pintor de cámara –a la muerte de Santiago Morán–, considerado el cargo más importante entre los pintores de la corte–. Su trabajo principal consistía en retratar a las personas más famosas de su época, la familia real, por lo que estos representan la mayor parte de su producción. Su posición aventajada le permitió pintar cuadros con otras temáticas, una libertad que no gozaban los demás pintores de la corte.

El estilo de Velázquez en un inicio era naturalista y enfocado al tenebrismo del barroco, muy parecido al de Caravaggio, sin embargo, el poder ser pintor de la corte del dio la posibilidad de acceder a las obras de pintores como el maestro italiano Tiziano, lo que cambiaría radicalmente su estilo. También es en este tiempo donde el pintor entra en contacto con Rubens quien llega a pintar para el Rey; de hecho, ambos pintan un retrato del rey y trabajan juntos involuntariamente cuando el flamenco se sirvió de un retrato de Olivares pintado por Velázquez para proporcionar el dibujo de un grabado realizado por Paulus Pontius e impreso en Amberes en 1626, en el que el marco alegórico fue diseñado por Rubens y la cabeza por Velázquez.

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El estilo de Velázquez también fue bastante influido por el Renacimiento italiano gracias a que logró viajar a este país bajo licencia de la corte, donde de hecho logró retratar al Papa Inocencio X, personaje que no gustaba que realizaran retratos sobre él.

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La popularidad de Velázquez en la corte llegó a ser tal que llegó a obtener cargos ya no sólo como artista de la corte, sino como miembro de ella, entre los que se cuentan: alguacil de corte, ayuda de guardarropa de su majestad, ayuda de cámara y superintendente. Labores que causaron que el pintor descuidara sus labores artísticas en ciertos momentos, pero no su ascenso al poder. El 12 de junio de 1658, el pintor aspira a ser Caballero de la Orden de Santiago convirtiéndolo finalmente en un noble.

Un día como hoy de 1660 y a las tres de la tarde en Madridmuere Velázquez, el pintor que ganó, contrario al dicho, “la nobleza por la espada“: la ganó gracias a su pincelada.

Cabe decir que este artista como varios representantes del barroco tardó en recibir un reconocimiento, debido a que casi toda su obra eran retratos de la corte y poca era del dominio público. No encontraría hasta varios siglos la luz e influencia sobre la obra de pintores como Corot, Goya y los impresionistas Manet y Renoir.

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