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Cuentos: la verdad detrás de tus historias favoritas

Todos crecimos leyendo cuentos: desde los clásicos como la Sirenita, Blancanieves y Cenicienta hasta los menos conocidos como el Príncipe Feliz, Barba Azul, Pulgarcito y La vendedora de cerillas, entre otros. Los cuentos nos invitaban a soñar, conocer un mundo en donde el bien y la justicia triunfaban sobre el mal; normalmente, eran historias llenas de simbologías y moralejas que nos inspiraban a pensar en una realidad mejor.

Los cuentos desarrollan la capacidad de entrar en contacto con la fantasía y seres que sólo habitan en lo mitológico, los cuales se convierten en los héroes que habitan en nuestras mentes. Como muchos niños, también crecimos viendo las producciones de la casa de animación más importante del mundo: Disney. En las versiones, los cuentos siempre son historias con finales felices en donde la belleza triunfa y todo es perfecto. No obstante, los cuentos y la vida generalmente no son así: esta es una de las mayores críticas que se le hace al sistema de creencias que la casa productora inculca.

Los cuentos son en realidad fábulas, leyendas mitológicas, historias populares que fueron pasando de boca en boca y, que en cierto momento, se recopilaron por algunos autores como lo son los Hermanos Grimm, Hans Christian Andersen, Perrault y muchos más.

Estas historias, a diferencia de Disney, iban acompañadas de violencia y actos brutales, los cuales fueron aminorados por la casa productora. Seguramente, te preguntarás: ¿por qué los cuentos eran de esa forma? Esto se debe a que las personas en ese momento se enfrentaban diariamente a situaciones similares; de hecho, ningún cuento se contaba en vano, ya que eran lecciones de vida para los niños que vivían en ciertos poblados.

En esta ocasión, te mostramos las verdaderas versiones de tus historias favoritas, las cuales seguramente cambiarán todas tus ideas de la infancia. Haz click a la galería.

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