Fotografía

MES DE LA FOTOGRAFÍA EN PARÍS CELEBRA LO ANÓNIMO Y AMATEUR

Las fotografías captadas por anónimos en la calle o el ámbito privado guardan tesoros ocultos que interesan cada vez más a galeristas y amantes del octavo arte.

Por esa razón, el “Mes de la Foto”, que cada dos años convierte a París en capital mundial de la fotografía, dedica en noviembre buena parte de su programa a explorar ese universo.

“La mayoría de las imágenes difundidas en el mundo son producidas por aficionados y anónimos”, señala Jean-Luc Monterrosso, comisario general del evento, al presentar la bienal y sus más de 100 exposiciones.

Por supuesto, los amantes de la fotografía podrán deleitarse este mes con muestras sobre los grandes consagrados de la fotografía, como Garry Winograd y su visión de Estados Unidos, el estetismo de Maurice Tabard, el pionero de la vanguardia española Carlos Pérez Siquier y sus imágenes a color de “La Playa”, o el suizo René Burri y sus famosos retratos de Picasso y el Che.

Pero detrás de los millones de imágenes tomadas cada día en el mundo ¿qué busca captar el ojo humano detrás de la cámara? El historiador de la fotografía Michel Frizot intentó revelar “lo que hace enigma a la mirada” sin limitarse en la respuesta a los grandes nombres de la fotografía.

Una selección de 170 fotografías de distintas épocas, “coleccionadas a lo largo de los años y captadas por desconocidos, artistas olvidados o aficionados, imágenes de prensa o que escapan a la clasificación, a la estética y a la museificación”, forman la muestra de Frizot presentada del 12 de noviembre al 25 de enero en la Casa Europea de la Fotografía (MEP).

En otra exposición, “Antes de que desaparezcas”, Sylvie Meunier juntó retratos anónimos a partir de fotografías de identidad de fines del siglo XIX.

Fabien Breuvart, de la boutique-taller “Images & Portraits” situada en el barrio histórico del Marais cerca del Museo Picasso, fue uno de los primeros en detectar hace más de diez años el potencial de la fotografía anónima, su valor documental, testimonial o simplemente emotivo.

“Provocan otra manera de mirar una fotografía, de escrutarla, de detectar pequeños detalles que aparecen a veces sin que el autor lo haya siquiera buscado”, explicó Fabien Breuvart, que durante el Mes de la Foto regala una fotografía anónima a cada visitante. Lejos de su contexto original estas fotografías “invitan a ser interpretadas como un arte popular”.

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