¿Te imaginas un mundo donde los libros sean prohibidos? Esa realidad distópica es la que plantea Ray Bradbury en Fahrenheit 451 (1953), un clásico de la ciencia ficción cuyo nombre hace referencia a la temperatura a la que el papel arde, eliminando así toda valiosa información.

Recientemente, la editorial francesa Super Terrain y el laboratorio Charles Nypels –que forma parte del instituto de bellas artes Jan van Eyck Academie– le han dado la vuelta a esta premisa con una edición especial del libro. Aunque sólo es un prototipo, se trata de un ejemplar que requiere el calor del fuego para poderse leer.

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Las páginas están recubiertas por un pigmento termocrómico, esto quiere decir que para desaparecer la envoltura y se pueda leer el contenido, es necesario mantener una llama cerca de él, ¡pero sólo lo necesario!

Una vez que termines de leer la página y el papel se vuelva a enfriar regresará el color negro, de acuerdo con los creadores.

Se planea que este año, la edición experimental de Fahrenheit 451 sea producida y lanzada. Los mantendremos al tanto y esperemos que esta interesante innovación no aumente el delito de quemar libros, aunque sea accidentalmente :O.

Fahrenheit 451