Cine

¿Y si jugamos al infierno?

¿Cómo podríamos definir la más reciente producción de Shion Sono? Vamos a jugar al infierno es un filme gore. Sí, los ingredientes saltan a la vista del espectador que atestigua asombrado cómo vuelan cabezas, manos, brazos y extremidades varias, en un baño de sangre. Litros y litros de sangre que inundan la pantalla donde los sicarios se asesinan unos a otros bajo el código de honor de la yakuza japonesa.

Es una comedia. ¿Es gore y comedia a la vez? Así es, por más descabellado que parezca Vamos a jugar al infierno es en esencia una comedia macabra y al mismo tiempo sumamente divertida y disfrutable. A través de situaciones y personajes que rayan en lo absurdo, Sono realiza una inteligente e incisiva parodia del cine de yakuzas y desmitifica la imagen de estos clanes de la mafia nipona que han sido enaltecidos a lo largo de los años por la cinematografía de aquel país asiático.

 Vamos a jugar al infierno es también un drama, un thriller repleto de acción, un falso documental y un homenaje fantástico al cine dentro del cine, una mezcla de géneros que brinda como resultado un filme alucinante, arriesgado y original que sorprende al espectador con una historia que se aleja de las convenciones del lenguaje cinematográfico contemporáneo y que recuerda en ciertos momentos a las cintas de Tarantino y Scorsese.

 Con un guión escrito hace 20 años, Sono recrea su propia ilusión de juventud de hacer cine como los grandes directores de la historia a través de la figura de Hirata, un adolescente cuyo sueño es filmar la mejor película jamás realizada, aunque en alcanzar ese anhelo le vaya la vida. Líder de los Fuck Bombers, sus amigos, unos entrañables compañeros y cómplices en esta aventura, logrará su cometido al interponerse en la venganza de dos clanes de yakuzas enemigas. No obstante, Hirata y su deseo desquiciado y obsesivo son solamente el hilo conductor de esta vertiginosa narrativa que reúne a los más disímiles personajes: el jefe de una mafia de yakuzas cuya debilidad son su esposa, presa por asesinar a medio clan enemigo, y su hija, una sexy y despiadada princesa de la mafia que enamora a un inocente y atontado puberto con consecuencias inesperadas; y un líder yakuza que busca regresar a las raíces samuráis obligando a sus hombres a vestir kimonos y portar sables en pleno siglo XXI, protagonistas improvisados del crew de producción al servicio de la mejor película jamás filmada, la película del neurótico Hirata, porque todo cineasta tiene algo o un mucho de neurosis.

Shion Sono, uno de los cineastas más reconocidos dentro del cine underground japonés, dueño de un estilo extravagante, exótico, que desafía al espectador, hace gala de su destreza para combinar toda clase de temáticas y géneros en este su más reciente filme después de éxitos como Topo
(Himizu, 2011) y El romance y la culpa (Guilty of Romance/ Koi no Tsumi, 2011), en una película que realiza un homenaje a filmes como Cinema Paradiso y a toda la saga de cintas de artes marciales de Bruce Lee, el máximo héroe de acción japonés. Un filme explosivo que no dejará indiferente al espectador.

El filme se estrena el 3 de julio en Cineteca Nacional, Cinemex, Cinépolis, Cinemanía, Casa de arte y en varias sedes en el interior de la República Mexicana.

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