Cultura

Historia del mercado y coleccionismo de arte en Occidente. La influencia de los empresarios en los patronatos de museos Parte II

La influencia de los empresarios en los patronatos de museos Parte II

La presencia de los empresarios en las políticas públicas de los países más desarrollados y los que están en vías de desarrollo, se viene realizando en varios flancos, uno de ellos es formando parte de los patronatos de museos. Estas posiciones les permiten consolidar su estatus y poder social alto, aunque los expone a un conflicto de intereses, debido a que la mayoría de ellos son coleccionistas de arte; como patronos influyen en el tipo de exposiciones, selección de artistas y acceso a información privilegiada sobre las siguientes adquisiciones del museo.

“He estado pensando mucho en esto. Es casi imposible formar parte de un patronato y no tener conflicto de intereses. El patronato está lleno de coleccionistas que compran arte contemporáneo. El problema que tiene por lo general el Whitney es que, en cuanto hacemos una muestra o compramos una pieza, el representante del artista sube su precio un 30 por 100. ¿Qué podemos hacer respecto a ello?… (Biddle, citada por Chin-Tao Wu; 2007: 118) Es una realidad que la presencia de los hombres de negocios en los patronatos de los museos ha influido enormemente en la escalada de precios y especulación del mercado del arte los últimos 30 años. Grace Glueck (1988) relata que en cierta ocasión Leonard A. Lauder, entonces vicepresidente del Whitney Museum of American Art y Presidente Honorario de Estée Lauder Inc. Dijo: “¡Compremos un cuadro de un millón de dólares! Si vamos a comprar cuadros, tenemos que causar sensación».” (Glueck, citada por Chin-Tao Wu; 2007: 119)

Su propuesta fue secundada por tres patronos –dos de ellos eran S. Gilman González– Falla y A.A. Taubman, además de un donante anónimo, quienes aportaron $ 825 mil dólares y el resto con fondos del museo. La obra adquirida, a sugerencia del director Tom Armstrong, fue Three Flags de Jasper Johns, con lo que convirtieron a este artista estadounidense vivo en el mejor pagado hasta ese momento.1 Se comenta que la expresión de Lauder fue: “desde entonces, la gente se ha tomado en serio nuestros esfuerzos coleccionistas”(Chin- Tao Wu; 2007: 119)

Otro ejemplo del manejo de información privilegiada para invertir y especular en el mercado del arte se dio en 2006 con Ronald Lauder, empresario judío- Véase Glueck, G. (4 de diciembre de 1988) «Mogul Power at the Whitney», The New York Times Magazine; Sección 6, Parte II, p. 74. estadounidense, Presidente de Clinique Laboratories LLC, de la Empresa Estée Lauder de cosméticos, Presidente Honorario del Museo de Arte Moderno de Nueva York, MoMA y uno de los coleccionistas líderes a nivel mundial adquirió en privado la obra de Gustav Klimt: Retrato de Adele Bloch-Bauer I, de 1907, por la cantidad de $135 millones de dólares.

Esto pone en evidencia a los patronos de los principales museos del mundo, quienes deberían asumir una alta responsabilidad pública, porque los museos forman parte del patrimonio nacional y se sostienen con los recursos del erario.

Santiago Ortega Hernández

Fuentes de Información

Chin-tao Wu. (2007). Privatizar la cultura. Madrid: Akal.

Últimas noticias