Cultura

Sólo gira un poquito la cabeza

Por Mónica Vázquez Delgado

¿Por qué tanto manifestación, por qué tanto profesor en la calle?, ¿qué tanto quieren? Esas son las preguntas del ayer, del ahora y posiblemente del mañana.

Ya nos hemos estado percatando del lenguaje informativo que usa cada medio de comunicación, dependiendo de su línea ideológica, o bueno, para que no nos tachen de rojillos, digámoslo más formalmente, con un poco de maquillaje; la línea editorial. No vaya ser que el concepto cause alguna malinterpretación.

En televisión, la constante repetición de imágenes de los maestros encapuchados, con piedras y palos en la mano para ser aventadas a la policía. Antorchas incendiando edificios, paredes de edificios grafiteados con leyendas como “Quien siembra indignación, recoge revolución” o “Perdonen las molestias, estamos defendiendo la educación pública”.

Y ya saben, el reportero, con su saquito, su corbatita, el cabello peinado hacia atrás y con micrófono en mano diciendo: “La gente está molesta porque han causado destrozos, les piden a los maestros que se vayan a las aulas, están perjudicando locales, tiendas”.
El comunicador, desde el foro de televisión, con la misma vestimenta, acompañado de una dama vestida traje sastre, comentan: “Por el bien de la educación en México, los maestros que den clases, están perjudicando a los alumnos, a trabajadores y a los edificios públicos. Cierran las carreteras sin tomar en cuentas a las personas que trabajamos”.

Posteriormente; corte comercial, no sin antes, una vez más, la transmisión de profesores, con un paliacate rojo en la boca, la mano izquierda levantada con el puño cerrado bajo el grito: “Alerta, alerta Guerrero se levanta”.
En los medios impresos, los titulares de algunos en letras negras o rojas: “Dejan a más de 2000 niños sin clases”, “Cierran carreteras y causan destrozos”. Bueno, para que les enumero cada cabecera de periódico, probamente hayan leído una que otra por ahí en las esquinas de las calles de la ciudad.

Lo que me llama la atención es cómo la imagen o las palabras cambian toda la estructura del hecho. Hace unos días oí dos noticiarios radiofónicos decir: “Personas encapuchadas se infiltran en las marchas de los maestros de Guerrero” y “Maestros esconden su cara para dañar propiedad privada”, ¿notan el cambio? Persona-Maestro. Al decir persona se deja en anonimato, no se sabe, pero al decir Maestro, se le otorga una identidad, que dentro del contexto, modifica toda la noticia.

La verdad es que el tipo del lenguaje noticioso que se use, causa reacciones y opiniones en la sala o en la cocina del hogar mexicano: a favor, en contra o no me importa.
¿Por qué no importa? Tal vez solemos estar tan centralizados en nuestros espacios, es decir, a la urbanidad y sus ciertas comodidades que no permitimos descentralizarnos de la ciudad y girar la cabeza hacia otros lados donde la escuela no es la que se ubica enfrente o cerca de nuestra casa.

La escuela para Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Chiapas y en municipios del Estado de México son láminas, las sillas, cuadernos que ya no le sirven al DF, el diablito de la luz que les proporciona luz por ciertas horas y el maestro que representa la figura de líder en comunidades rurales o más arriba de la sierra.

¿Líder, y eso? Líder porque enseña, porque los padres-madres campesinos ven el él la figura que permitirá que sus hijos (as) lean y escriban, para que no sigan los pasos de ellos (padres-madres), bajo ese argumento, al maestro se le apoya, la comunidad dona alimentos, bancas, libros o lo que pueda para que no se cierre la escuela.
Hace unas semanas La Jornada publicó un reportaje nombrado “Escuelas del olvido”, en el cual expone el recorrido de la reportera Laura Poy en municipios del Estado de México, donde más de 50 alumnos reciben enseñanza entre bardas, láminas o botes de plástico que es el límite entre la escuela y la comunidad. Se respeta esa frontera de botes. Cuando hay clases, el maestro manda y la gente le agradece.

La reforma educativa plantea dos puntos, por los cuales Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Michoacán se
levantan: una evaluación de la cual sólo se describe el problema, pero no proyecta soluciones, sólo respuestas activas descriptivas: despido. Y el otro punto, el aumento de horas escolares, cuando no se cuentan con recursos de infraestructura para impartir talleres extracurriculares o el financiamiento para un comedor saludable.

Yo sólo pregunto, ¿cómo evaluar con la idea centralizada del DF, cómo impartir más horas cuando en algunas escuelas la seguridad terminan a las 6 de la tarde?

Tal vez, querida reforma educativa, querido país, queridos habitantes, me uno, nos hace falta girar un poquito la cabeza y ver otra realidad fuera de casa.
Sólo eso, un pequeño vistazo por parte de nosotros hacia lo que la reforma educativa no muestra. Las escuelas no del olvido, sino la educación que se encuentra en otros espacios donde la manifestación, el profesor en la calle es la expresión de que el olvido no existe, porque la alerta se levanta.

Últimas noticias