Cine

Sobre los Oscar, Steve McQueen, 12 Years a Slave, Hugo Boss y el Turner Prize

Dedico este premio a toda la gente que ha sufrido la esclavitud y a los 21 millones de personas que aún sufren de ella. Steve McQueen, discurso de aceptación del Oscar por12 Years a Slave como mejor película del 2014.

¿Quién no añoraba de niño la llegada de los Oscar? Entonces no pensábamos si Lupita Nyong’o se veía espectacular enfundada en su vestido azul celeste de Prada, bautizado por los que saben de moda, y por la misma Lupita, como azul Nairobi. Entonces, nos imaginábamos que aquella entrega de premios distinguía a lo “mejor del cine” y nos parecía que la magia que rodeaba tal evento bien valía la desvelada de los albores de la primavera.

Y en efecto, los Oscar sí premian lo mejor del cine, comercial (formal) muy al estilo de Hollywood. Pero esto no es un análisis sobre los distintos premios de cine (desde Cannes, Venecia o Berlín, hasta los Oscar), y su valor sobre lo que al fin de cuentas evalúan, la magia contenida en una cinta proyectada en un cuarto obscuro. Una revolución desde los hermanos Lumière y La Sortie de l’Usine Lumière à Lyon (Trabajadores a la salida de la fábrica Lumière), hasta Alfonso Cuarón y su épica en tres dimensiones Gravity.

Para los amantes del cine de Hollywood, 12 Years a Slave está hecha a la medida, y que la Academia de las Artes Cinematográficas de los Estados Unidos la hubiera distinguido con la estatuilla como la mejor cinta de 2014, fue el premio justo por la historia que narra, una que les conmueve en serio. Y no es que Gravity se mereciera (o no) ese premio, la cinta de Cuarón fue reconocida donde y por quienes debió. 12 Years A Slave tiene algo que sobresale, más allá de su valor comercial o sentimental, su director Steve McQueen.

Sí, el mismo artista británico ganador del Turner Prize en 1999 (para muchos el más importante de las artes visuales), por un video de 16 mm inspirado en el mítico Buster Keaton (Deadpan, 1997). El exestudiante del Goldsmiths College, de Londres ha visitado diversas disciplinas, pero parece que el cine le gusta y a los cinéfilos les gusta Steve. Así que la ecuación perfecta ha dado como resultado un director súper famoso recibiendo premios trascendentes en la industria fílmica, y dejando de lado los de las artes, como recientemente lo hizo con el premio bianual Hugo Boss 2014,

que, desde hace 20 años, entrega junto con el Guggenheim Museum, una dotación de 100 mil dólares a artistas con una trayectoria importante, y en cuya recta final se encuentran compitiendo Paul Chan (Hong Kong, 1973), Sheela Gowda (India, 1957), Camille Henrot (Francia, 1978), Hassan Khan (Inglaterra, 1975) y Charline von Heyl (Alemania, 1960). Los resultados se darán a conocer en el otoño de este año. Algunos de los más relevantes ganadores de este premio han sido Matthew Barney (1996), Douglas Gordon (1998), Tacita Dean (2006), o Hans-Peter Feldmann (2010).

Finalmente para McQueen la magia siempre ha estado en el celuloide, y quien es capaz de homenajear a uno de los mayores personajes del cine silente, con una pieza conmovedora, también es capaz de hablar de la esclavitud con un ojo artístico. En cuanto a imagen, no cabe duda que las suyas superan en cualidades estéticas a las de nuestro coterráneo, en cuanto aportación técnica, quizá Deadpan haya significado mucho más en la historia de la disciplina, justo como Gravity lo hace ahora cambiando la forma en que, a partir de hoy, veamos el cine. Para bien o para mal. Pero al fin de cuentas los Oscar no necesariamente premian las cualidades técnicas al elegir la película del año, y quién dice que no vuelvan a convocar a McQueen para el Hugo Boss (ahora 2016). Que finalmente, nadie se atrevería hoy a regatearle a Steve McQueen este premio.

Por Juana Rosas (PR)

Todas las imágenes: ©Steve McQueen, ©The Oscars®

Últimas noticias