Cultura

Serge Gainsbourg, el hombre renacentista del siglo XX

Serge Gainsbourg

Nacido como Lucien Ginzburg en París y de familia judía ucraniana, Serge Gainsbourg originalmente quería ser un artista plástico y al no lograrlo, desilusionado, se enfocó al jazz junto con icónicas figuras de la música francesa como Boris Vian y Juliette Greco.

Sin embargo, se burlaron de su apariencia física cuando pisó los escenarios, y entonces Gainsbourg se volvió un provocador y poeta que aprovechaba la incorrección y los tabúes para inspirarse, que escondía detrás de los cigarros y la arrogancia un espíritu artístico indudable, y que encontraría su camino en la música, la actuación, el cine, la dirección y la escritura; todo lo que le permitiera expresarse.

 

En los 60, sus letras serían cantadas por íconos pop franceses como France Gall y Brigitte Bardot, a quienes dio grandes rimas y música moderna. No tardaría en convertirse en una muy popular figura que combinaba elegancia, provocación, inteligencia, talento y relajación.

El joven tímido, a modo de revancha, se volvería un mujeriego que seducía las mujeres más bellas del mundillo artístico francés hasta que conoció a Jane Birkin, una bellísima actriz inglesa con quien pasaría 10 años y procrearía una hija, la actriz Charlotte Gainsbourg.

Después de 10 años, en los que su alcoholismo se exacerbaría y el talentoso artista se volvería una caricatura de sí mismo, Birkin lo abandonaría aunque permanecerían cercanos y amistosos el resto de sus días. Al morir Gainsbourg en 1991, Birkin y sus tres hijas (una antes de Charlotte y otra después) pasarían tres días al lado del cadáver sin poder dejarlo ir.

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