Cultura

RECORDAR EN EL 9/11 MEMORIAL MUSEUM

La misión del 9/11 Memorial Museum, es la de ser un testimonio solemne de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2011 y el 26 de febrero de 1993. El museo honra a las casi 3000 víctimas de esos ataques y a todos aquellos que arriesgaron sus vidas para salvar a otros. Reconoce además a los miles que sobrevivieron y a quienes demostraron extraordinaria compasión durante las secuelas. Demostrando las consecuencias del terrorismo en las vidas de los individuos y su impacto en las comunidades a nivel local, nacional e internacional, el museo atestigua el triunfo de la dignidad humana, sobre la depravación y afirma un compromiso inquebrantable con el valor fundamental de la vida humana. (Misión, 9/11 Memorial Museum)

Lo primero que me vino a la mente con el National September 11 Memorial & Museum, Reflecting Absence, localizado en el World Trade Center de la ciudad de Nueva York, fue una sensación de incomodidad. Aún recuerdo escuchar en el radio la noticia de la doble explosión de las torres gemelas de Nueva York. El conductor no atinaba a sugerir si simplemente había sido la extraña casualidad de dos aviones estrellándose en las estructuras, por puro error humano, o si aquello era un atentado hecho y derecho. Ha pasado más de una década de aquel suceso (y pasó rápido en serio) y este 21 de mayo abrirá el museo que rendirá tributo a las víctimas del terrorismo en los Estados Unidos (particularmente a las de los atentados de 1993 y 2001).

Pero por algún motivo me sigue incomodando pensar en un museo que conmemore un acto como ése. Quizá en parte porque recordar, honrar, el dolor me desconcierta. Hay museos de la memoria en diversas partes del mundo y se dice que quien no conoce la historia, está condenado a repetirla. Y en este sitio la gente la va a conocer en 33,528 metros cuadrados, erigidos sobre el “corazón arqueológico” del World Trade Center, gracias a objetos “auténticos” del lugar de los hechos, así como elementos multimedia, que permitirán ser el vínculo entre el pasado reciente y las nuevas generaciones.

Si tuviéramos que erigir un museo por cada catástrofe provocada por los seres humanos, acabarían habiendo más que las casas mismas o que seres humanos que los visitaran. Pero los que existen ya están ahí, como testigos de la historia, del poder destructivo de los seres humanos, y de una serie de otras cosas.

Con la arquitectura de DBB (Davis Brody Bond), el diseño de Michel Arad y Peter Walker y el diseño del pabellón de entrada por SNØHETTA, este museo honra la arquitectura museística contemporánea. Y eso es en lo que al final me gusta detenerme y reflexionar. También me gusta pensar en la gran labor de recaudación de colecciones, con objetos que los deudos de las víctimas solían guardar como un tesoro.

El presidente y director de la fundación sin fines de lucro que administra el museo, Joseph C. Daniels, ha tenido que sortear muchas dificultades, poco creíbles para quienes imaginamos que eso de hacer que los museos funcionen en otras partes del mundo, es menos difícil que aquí. Las dificultades no sólo estuvieron relacionadas con cuestiones financieras, sino que el tema tan controversial, ha sido objeto de escrutinio social desde que se conocieron los planes para su creación.

Al fin de cuentas el museo existe. Valdrá la pena darse una vuelta, si de casualidad se va en los próximos tiempos a la Gran Manzana. De seguro la experiencia museológica merecerá la visita.

Fuente e imágenes: © National September 11 Memorial & Museum, Reflecting Absence

Últimas noticias