Cultura

PREMIAN A INDÍGENAS DEFENSORES DEL MEDIOAMBIENTE

New York, Etats-Unis | AFP |

Una fundación de promoción de los derechos civiles con sede en Nueva York premió el lunes de manera póstuma a cuatro líderes indígenas de la etnia asháninka de Perú asesinados mientras intentaban defender sus territorios de taladores ilegales en septiembre pasado, constató la AFP.

Diana Ríos Rengifo, hija de Jorge Ríos, uno de esos líderes, recibió en representación de las víctimas y su comunidad el premio otorgado por la Fundación Alexander Soro, en una ceremonia llevada a cabo en un hotel en Manhattan.

“Cuando mi padre murió me sentí sola. Pero ahora veo que todos me están apoyando. Voy a seguir y voy a lograr lo que quiero, el título de propiedad”, dijo Diana, con el rostro pintado de rojo y vestimentas tradicionales de los asháninka, al recibir el premio 2014 de la fundación al activisimo medioambiental.

“Creo que el presidente (peruano Ollanta Humala) tiene que dar la importancia a nuestros bosques”, agregó la joven, quien regaló un collar a Alexander Soros, presidente de la fundación e hijo del multimillonario George Soros, y lo invitó a visitar su comunidad en Perú.

Durante la ceremonia se presentó -en simultáneo con Lima- un estudio de la organización internacional Global Witness, basada en Londres, sobre los crímenes contra activistas medioambientales en el país sudamericano.

Más de medio centenar de defensores ambientales fueron asesinados en Perú en una década, ubicando al país entre los más mortíferos para estos activistas, según ese informe difundido a dos semanas de la conferencia mundial sobre cambio climático en Lima.

La selva peruana es hogar de más de 300.000 indígenas, pero el 72% de las poblaciones de esas comunidades no tienen forma de demostrar sus derechos propietarios. Actualmente, reclamos indígenas sobre más de 20 millones de hectáreas de tierras no reciben aún respuesta oficial.

Muchos de los asesinatos surgen por conflictos sobre la propiedad y uso de la tierra, en especial por la expansión de la minería y la tala ilegal, afirma el estudio.

Antes de su asesinato, Edwin Chota había denunciado amenazas de muerte por parte de mafias de madereros en la región de Ucayali (noreste de Perú y frontera con Brasil). Los asesinatos de los líderes indígenas ocurrieron frente a miembros de la comunidad, según informaron a la policía testigos y familiares.

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