Cultura

Por Fabián Antonio Duarte Ceniceros

Tarde tibia como sangre recién derramada,
Crepúsculo sabor a pimienta, como axilas de adolescente.
Minutos sicarios van sobre este día, ahogándolo con esas nubes rosas que espuman el cielo.
Brisa efervescente y embriagadora como champaña con fresas.
No vendrás hombre colibrí y se secaran los lirios que abiertos te ofrecían su néctar.
No te veré muchacho mitad venado mitad hierba, pues corres libre en otros prados.
El azul celeste del horizonte se metamorfea en obscuridad y la luz negra me habla de tu piel,
Y una tranquilidad doposa se filtra en mis venas.
Dorado animalito mitológico, sin esperarte te espero, como esperan las piedras la primavera.
Pero esta noche recién nacida con aroma a nuevo como libro recién abierto, no vendrás.
No vendrás espartano de mi corazón y nada cambia todo sigue igual en esta habitación.

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