Cultura

La poco conocida etapa cubista de Diego Rivera

Diego Rivera

Antes de que Diego Rivera se convirtiera en uno de los grandes muralistas mexicanos, el cubismo fue la disciplina en la que experimentó su naciente expresión artística. Con el paso de los años, esta corriente estuvo muy bien integrada al estilo consagrado de Rivera, manteniéndose en su arte, aunque no de forma tan evidente.

Su inclinación por esta corriente comenzó a mediados de 1910, inspirado por las vanguardias que se estaban desarrollando en París. Diego se sintió tan atraído que sólo bastaron tres años para estar de lleno en el movimiento cubista.

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Pero no era la primera vez que convivió y expandió sus ideas sobre el arte en París, años antes había viajado a la “cuna de la creatividad” becado por el gobierno mexicano. En ese primer viaje se instaló en el bohemio barrio de Montparnasse, estudio en el Museo del Louvre y expuso algunas de sus obras en los famosos Salones franceses, de acuerdo con Rivera expert.

Diego Rivera

‘Paisaje zapatista’ (1915)
© Banco de Mexico Diego Rivera & Frida Kahlo Museums Trust, Mexico, D.F. / Artists Rights Society (ARS), New York.

De vuelta en París –donde se quedó a lo largo de una  década– Rivera aplicó sus conocimientos matemáticos aprendidos en la Academia de San Carlos y explotó su genio creativo en el cubismo, con ello logró un gran reconocimiento y acercamiento con otros importantes artistas, uno de ellos Picasso, quien se convirtió en su amigo.

Este encuentro fue de gran impacto para ambos pintores. De acuerdo con la experta en el tema Susana Pliego, la pareja estaba influenciada por las ideas esotéricas de la época que hablaban de otras dimensiones y el pensamiento de Kandinsky sobre la espiritualidad en el arte.

Pero esta relación de amistad con Picasso no duró mucho tiempo debido a polémicas y malos entendidos por supuesto plagios.

Entre las piezas de arte cubista más destacadas que logró Rivera están La mujer del pozo, La adoración de la Virgen y Paisaje zapatista.

Finalmente en 1917, Diego Rivera regresa a la pintura figurativa y tres años más tarde vuelve a a México -cuando la Revolución ya había terminado- para convertirse en el artistas que hoy todos recordamos.

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Diego Rivera

‘La Mujer del Pozo’ (1913) por Diego Rivera. Imagen tomada de diegorivera.org

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