Cultura

NUEVO COMPLEJO DE BIOCIENCIAS AGRÍCOLAS EN MÉXICO, GATES Y SLIM

Dos importantes magnates internacionales, el mexicano Carlos Slim y el estadounidense Bill Gates, inauguraron en México el complejo de biociencias del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), que busca desarrollar cereales capaces de afrontar el cambio climático y garantizar la seguridad alimentaria mundial.

Los precios cada vez más elevados de los alimentos, la disminución de tierras para el cultivo, el crecimiento de la población mundial y el calentamiento global, llevaron al CIMMYT -un organismo sin fines de lucro implantado en varias regiones del mundo- a mejorar y reforzar las semillas de los cereales, así como a desarrollar sistemas de cultivo que rindan más con menos recursos.

Slim, considerado el hombre más rico del mundo con una fortuna estimada en 70.000 millones de dólares, explicó que las nuevas instalaciones del centro mexicano -que financió con 25 millones de dólares- permitirán acelerar “el uso de tecnologías móviles” que proveerán a los agricultores de todo el mundo con información sobre el clima, los precios del mercado y nuevas técnicas para mejorar su productividad.

Esto “permitirá a las familias de agricultores pobres cultivar y vender más alimentos y construir comunidades autosuficientes y más prósperas”, añadió Gates en la inauguración del complejo en Texcoco, estado de México (centro), a 45 km de la capital.

La fundación Bill & Melinda Gates ha invertido más de 75 millones de dólares en el CIMMYT de África y el Sur de Asia.

Reducir la pobreza y el hambre a través de ayudas a los agricultores es una tesis que “ha sido probada en México, India, Paquistán, Brasil y China en los últimos 50 años”, aseguran las fundaciones de los magnates, quienes realizaron un recorrido del CIMMYT mexicano sobre autos tipo jeep, a la manera de un safari.

Ambos visitaron los almacenes de baja temperatura, que albergan 28.000 variedades de maíz y 130.000 de trigo. Sus tamaños y formas son muy diversos, mientras sus colores van desde el ocre hasta el violeta, pasando por el negro y carmín.

Su objetivo es producir un tipo de maíz o trigo cuyas cualidades sean óptimas para un determinado ecosistema a través del cruzamiento de especies específicas. Por ejemplo, el maíz del Caribe es apreciado por su resistencia a los insectos, mientras que otra proveniente del norte de México lo es por su capacidad de adaptación en heladas y sequías.

Una fuente del CIMMYT explicó a la AFP que esto no significa que la organización produzca granos transgénicos.

“Aquí se hacen líneas o variedades con genes de maíz o trigo que se han adaptado al ambiente durante miles de años, pero sin cambiarlos, mientras que (para hacer) transgénicos se quitan los genes de un organismo de otra especie, como de una bacteria u hongo, y se les insertan” al cereal, dijo.

Un 50% de las variedades de maíz y 75% de las de trigo sembradas en una centena de países en desarrollo contienen genes mejorados provenientes del CIMMYT, que se propone para 2050 aumentar la producción de maíz en un 100% y la del trigo en un 60%.

El secretario de Agricultura y Desarrollo de México, Enrique Martínez y Martínez, presente en la inauguración, subrayó que su país sólo produce el 58% de los alimentos que consume, lejos del 75% recomendado por la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El CIMMYT, que reúne a expertos en agricultura de todo el mundo con campesinos, el sector privado, gobiernos, organizaciones civiles e internacionales, surgió a raíz de un programa piloto en México en 1943, patrocinado por el gobierno y la estadounidense Fundación Rockefeller.

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