Cultura

Noche Oscura

Prologo
William.-Sin duda hay cosas que resultan difíciles de explicar y hay algunas que se escapan de nuestra comprensión.
Bajo el efecto de los sentimientos solemos realizar actos inexplicables, actos que solo creeríamos haría un ebrio o alguien que consume estupefacientes, pero que después de todo, hacemos. Y ¿Porque hacerlo si causa un mal?, porque lo necesitamos…para darnos cuenta de lo realmente absurdos que somos cuando hacemos estas cosas.
Escena 1
Acto primero.Una noche nublada.Una casa en medio del bosque.
(Entra Arthur)
Arthur.-Estas drogas no surten efecto y estoy más que impaciente, es complicado evitar pensar en ellas, ese maldito accidente y mala suerte.
Tal vez si leo a Arthur Manchen pueda distraerme un poco… aunque creo que es infructuoso, no consigo apartarlas de mi mente ni un instante.
(Se escucha la voz del narrador)
William.-Se sentó en el diván y con vinum sabbati intento olvidar…olvidar…sus ojos los sentía pesados y al tiempo pareció quedarse dormido.
Acto segundo. La misma casa. Arthur Está dormido y entra Marceline.
Marceline.-¡Despierta!¡Despierta!(Sacudiendo a Arthur)
Arthur.-(Despertándose y somnoliento)Espera, espera…¿Quién rayos eres? Y…¿Por qué estás en mi casa?
Marceline.-(Vehemente)No hay tiempo de explicaciones, es tarde, muy tarde…
Arthur.-Le advierto anciana(enfurecido).No estoy de humor, llamaré a la policía si no se marcha en este momento.
Marceline.-(riendo)¿Policía?, Ellos nunca llegarán hasta aquí y si no desea moverse por las buenas, tendrá que ser por la fuerza.(tomándolo del brazo)¡Vamos!
Arthur.-(Resistiéndose y mirando a su alrededor mientras es llevado por pasillos de la casa)¿Qué es este lugar? No es mi casa, no se parece a ella.
Marceline.-(risueña)Claro que no, porque esta no es tu casa, estamos en el hogar de Ragnarok demonio de los bosques.
Arthur.-(Sorprendido)En la casa de…¿Quién?
Marceline.-Ragnarok y si no se comporta sufrirá las consecuencias.(Salen)
Acto tercero. Una habitación. Entra Arthur y Marceline.(Se escucha lo voz del narrador)
William.-Entraron en una habitación medio iluminada por un par de velas que se encontraban en el centro de la misma, arriba de unos libros polvorientos sacados de los estantes adyacentes a las paredes.
Marceline.-Espere aquí…le llamaré cuando se el momento…si claro…el momento.(se ríe)
Arthur.-¿El momento de qué?¿A dónde va?
Marceline.-Con los otros, lea un poco, tal vez la lectura ayude a despejar su mente.(sale)
Arthur.-Aguarde…(asustado)Demonios esto sí que es grave…estar en la casa de un demonio…(riéndose irónicamente)eso es imposible. Los demonios no tienen casas…¡o sí?…estoy muy nervioso(empieza a temblar).Debí sobrepasarme con la dosis de antidepresivos, debo estar dormido, derramaré esta cera caliente en mi mano y despertare en mi diván, tranquilo y sin preocupaciones.
William.-Arthur tomó la vela y derramó la cera como había dicho.
Arthur.-(gritando)¡Rayos! No funcionó…tal vez no sea un sueño y todo sea verdad…¡No!¡Es imposible!
(Tranquilizándose)Tomaré un libro de estos, lo leeré y así estaré distraído hasta que reaparezca la anciana…y cuando lo haga me llevará a o sé que lugares a hacer no sé qué cosas…
William.-Jalo una silla y se sentó, tomó el libro que se encontraba en la cima de aquella montaña de manuscritos y comenzó su lectura.
Su rostro comenzó a gesticular expresiones de horror y angustia, incrédulo ante lo que veía, había tomado un libro de magia oscura, con encantamientos hechizos innombrables, pero un nombre lo estremeció, un nombre que lo hizo dar un grito ahogado…Ragnarok demonio de los bosques sirviente de esas deidades pertenecientes a la época en que la tierra era joven.
Arthur.-(Soltando el libro y dejándolo caer en el piso)¿Qué clase de texto es este?
Marceline.-(murmurando)Arthur…Arthur…ya llego tu hora. Es el momento.
Arthur.-(Desesperado)¿el momento de qué?
William.-Arthur se acercó a la mesa tambaleando. En ese momento se escuchó el abrir y cerrar de una puerta. Entonces se vio rodeado de misteriosas figuras encapuchadas. Lanzó un grito y sintió que se iba a desmayar.(Entran los demonios)
Arthur.-(Espantado)¿Quiénes son ustedes? Y ¿Por qué murmuran de esa forma?
Demonios.-(Gutural)wgah nagl fhtagn
Marceline.-No temas, todo va a estar bien. Cumplirás tu deseo y pronto las veras…a ambio de tu miserable existencia.
Arthur.-(exasperado)¡no lo soporto!¡nada de esto puede ser real! La magia y los demonios solo existen en la fantasía.
Marceline.-No te engañes, ya probaste con la cera y te has dado cuenta que no es un sueño…Todo es tan real que el dolor de tu muerte será el más grande que hayas sentido…
Arthur.-(gritando)¡Ahhhhhhhh!
William.-Arthur tomo una vela y la lanzo contra las figuras, esto provocó un incendio que le develo la salida, se dirigió hacia esta y corrió a través de pasillos y habitaciones, saltando por una ventana y de esta manera escapo de esa casa.
Se lastimo un poco, pero ya no le importaba, lo único relevante era que debía escapar de ese lugar y esas personas.
Su corazón latía fuertemente y el cansancio pronto se apodero de él, haciéndolo tropezar con una raíz que sobresalía en el suelo. Cayó lastimado de una rodilla, quedando sin posibilidad de continuar.
Entonces escucho a lo lejos, a través del viento gélido un aullido, horrendo y siniestro, lleno de odio, no era de un lobo, tampoco procedía del roce del aire con las hojas de los árboles, no…pertenecía a aquello que había temido esa noche…pertenecía a un demonio, si esas criaturas procedentes del averno, donde solo existen ese tipo de entes.
Arthur sin esperanza comenzó a llorar por su triste fin, no deseaba morir de esa manera, devorado por un demonio…aunque tal vez de esa forma volviera a ver a su esposa e hija…
En esos momentos recordó las plegarias que le habían sido enseñadas en su niñez y como en aquella época se puso a murmurarlas, estremeciéndose al pronunciar cada palabra…
Poco conoce del como salió de ese apuro y también ignora si realmente todo fue cierto, lo único cierto y tangible es que fue encontrado por un leñador que cansado, había salido a pasear. Éste último dijo que encontró a Arthur con una herida en la rodilla y una quemadura en la muñeca.
Se estaba convulsionando presa de los narcóticos y el miedo a algo que nunca debía ser mencionado o visto…el leñador solo agrego al final: Sabía que tenía algo, pero ese aullido que escuche al encontrarlo, me hizo saber que estaba en peligro…

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