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Entrevista: Lila Downs presenta su álbum Balas y Chocolate

Balas y Chocolate es el nuevo material de Lila Downs, y tuve la oportunidad de entrevistarla para FAHRENHEITº. Después de llegar a la instalaciones de Sony Music México, entré a un auditorio para encontrarme con la persona más transparente y sencilla que puedes imaginarte.

Lila Downs se ha erigido como estandarte de la cultura de nuestro país y Latinoamérica. Con los años, ha adoptado y sido adoptada por otras naciones de América Latina, Estados Unidos, Europa e incluso Asia que, como nosotros, ven en ella a una mujer honesta, valiente y justa que emplea su canto como vehículo para la justicia, la tradición, la realidad y la utopía de pueblos enteros.

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Platícanos un poco sobre el concepto de Balas y Chocolate.

La idea era hacer un disco como ofrenda, dedicado a los ancestros, a los difuntos, al Día de los Santos Difuntos. En parte, porque personalmente viví una cuestión con mi esposo: los doctores nos dijeron que ya iba a quedar poco tiempo para nosotros y entonces, cuando te pasa algo así, te agarras de lo que puedes y yo dije: “Voy a hacer mi trabajo, de cantarle y sacar mis temores, mi dolor, mi adiós…”. También lo trabajamos juntos y gracias a Dios él sigue aquí dos años después. Creo que la muerte es muy especial. Le digo a las personas que es como una pastilla que ojalá te la tomaras de vez en cuando porque te hace mucho bien: me porto mejor, ya no peleamos, entonces es muy interesante ver eso. El proceso de todas las canciones es muy especial. Ya tenía tiempo que quería cantar Casas de Madera porque siento que nuestra sociedad se va desmoronando en algunos aspectos. Creo que la Ciudad de México sigue como siempre, pero no deja de haber los temores al ver las notas periodísticas que pasan a nuestro alrededor, y quería mostrar esos temores que tenemos, además de la alegría y la celebración que nosotros los mexicanos tenemos: esa única relación con la muerte.

En este disco, tienes dos colaboraciones importantes: Juanes y Juan Gabriel. ¿Cómo fue que se dieron?

Con Juanes hace tiempo que tenemos una amistad. También tenemos compañeros músicos que compartimos amistad con ellos. Y hace tiempo le pedí que si podía cantar conmigo en el disco Shake Awake, pero no pudo. Pero esta vez en España, nos encontramos y me dijo: “Lila, ya estoy listo”. Es una persona consciente, responsable, y que se da cuenta de lo que está pasando. Me encanta su talento como autor. Ese tema de Adiós le pido me parece uno de los grandes temas latinos, y pues hablando como somos los latinos con un mensaje muy lindo.

Y  con Juan Gabriel fue un reto porque me habían dicho que no es nada fácil, así que le hablamos bonito. Le quemamos dos veladoras: la primera no dio muy buen resultado, y la segunda ya quemó muy bonito y Juan Gabriel aceptó.

¿Cuál fue el mayor reto durante la realización de Balas y Chocolate?

Creo que esas invitaciones, también el decidir cuál iba a ser el sencillo era un reto porque decíamos: “Bueno, nos iremos con el tema que es menos político, o nos iremos con el que lo es más”, y justo decidimos irnos con el que lo es más. Hasta Sony nos apoyó en ese sentido. Creo que también estaban de acuerdo en que era un momento importante para decir las cosas que dice ese tema. En mi caso, no estaba muy segura de eso al principio, pero después sí. Es importante porque están pasando cosas terribles que no hay que olvidar por una parte, pero por otra, también está mi parte mexicana que dice: “Bueno, ¿qué sigue? ¿que sigue en mi sociedad y qué puedo hacer para que esta mejore?

En Balas y Chocolates, le cantas al amor, la muerte, la libertad, la igualdad y la verdad. ¿Cuál es tu inspiración más grande?

 La palabra “verdad” se ha usado mucho en mi familia porque mi madre era una mujer indígena de una población muy humilde. Entonces, ella mentía mucho de jovencita, ella me lo cuenta, y le preguntaba ¿por qué? Y ella decía: “Porque yo me defendía así. Yo podía inventar cualquier cosa: podía decir que soy de Veracruz cuando no lo era”. Y dijo que al casarse con mi padre empezó a tener problemas surreales. Entonces, poco a poco empezó a darse cuenta de que mentir no lleva a un buen lugar. y me inculcaron eso de chica, a no mentir, y creo que es, entre latinos, el problema más grande.

¿Alguna vez pensaste que tu voz sería escuchada alrededor del mundo?

Yo vengo de una etnia muy temerosa de mostrar su sobrevivencia en este mundo moderno. Es una etnia de montaña, introspectiva, no agresiva y poeta; hay muchos poetas en esa región mixteca. Entonces, creo que esperaba inculcar honor, respeto y orgullo especialmente a mi gente, y pensé que en la radio local podrían tocar mis piezas. Pero así fueron cambiando poco a poco las cosas.

¿Te consideras un alma viajera?

Sí, soy muy viajera. Creo que cuando estoy un tiempo en mi tierra, por ejemplo, después de dos meses siento que hay que partir.

¿Cómo ha sido la introducción de tu música en otros mercados?

Ha sido difícil. Desde el principio, el mensaje de que nuestras canciones no fue para la radio, ni para el público, ni para nada, puro no, entonces te acostumbras y dices: “lo voy a hacer porque a mí me gusta, y sé que a diez personas ahí también les gusta”. Así, empezamos en los clubs de Oaxaca y Philadelphia. También en la escena del jazz empecé a cantar rancheras y jazz, las dos cosas, y así poco a poco he aprendido del público. Siempre he sido consciente de lo que se pide, y por ello comencé a cantar canciones como La Llorona, La Sandunga y temas muy tradicionales oaxaqueños porque me lo pedían.

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