Cultura

Moebius: el más reciente filme de Kim Ki-duk

Como parte de la 58 Muestra Internacional de la Cineteca Nacional se exhibió hace unos días Moebius, el más reciente filme del surcoreano Kim Ki-duk, uno de los cineastas más destacados del cine asiático que nos ha asombrado con obras como Las estaciones de la vida, El espíritu de la pasión y más recientemente Piedad, uno de sus trabajos más oscuros, violentos y desgarradores. Ahora regresa a las pantallas con Moebius, una cinta censurada en Corea del Sur por su alto contenido violento, sexual y moralmente ofensivo. El realizador se vio obligado a recortar escenas para que el filme pudiese ser exhibido tanto en su país como en el resto del mundo. Una censura que cargó a la película de una enorme expectativa y morbo de parte de todos los espectadores que ansiábamos su llegada a México. Quizás esta polémica en lugar de beneficiar perjudicó al cineasta que realiza en Moebius su trabajo más bajo y menor.

Siguiendo la línea que abordó en Piedad, un filme demoledor acerca de la degradación y podredumbre social actuales, Kim Ki-duk vuelve a abordar aquí el tema del incesto, de las más sórdidas pasiones así como la devaluación del concepto de familia y la carencia de afectos, pero a diferencia de la magistralidad con que lo hizo en Piedad, aquí su pronunciamiento se torna caricaturesco, acartonado, inverosímil y de a ratos, incluso, fársico. En los primeros minutos, el surcoreano pone toda la carne al asador dejando atónito al público con escenas visualmente impactantes: una mujer despechada decide vengar la infidelidad de su marido cortándole el pene mientras duerme. Al no lograrlo, descarga su ira, locura y frustración en su hijo a quien sí logra arrancarle el falo para después comérselo en una escena inmensamente grotesca.

Después de este primer y sádico acto el filme cae en una especie de obsesión por el falo que con el avance de la trama se vuelve cada vez más rebuscado y forzado. El marido de la desquiciada busca por todos los medios devolverle a su hijo su masculinidad e incluso se castra no sólo para expiar sus culpas –finalmente él con su infidelidad fue el detonante de la locura de su mujer y de que su hijo sea un eunuco– sino para trasplantarle su pene al hijo. El hijo, un adolescente en los inicios de su sexualidad, es blanco de las bromas y bullyng de sus compañeros y no concibe la vida sin su miembro, pues el falo es lo único que le da la condición de “hombre”, incluso participa y permite una violación a la amante de su padre para más tarde iniciar una relación retorcida con ella, masturbándose cuando le provocan heridas en su cuerpo a través de piedras o navajas.

Por otro lado, las mujeres del filme son reflejadas como seres obsesionados también con el falo y el sexo, siempre dispuestas, deseosas y anhelantes de sentirlo en sus entrañas. Una visión machista y simplista. Quizás lo más “gracioso”, por así decirlo, de la película es que cuando se produce el transplante –el hijo, ahora tiene el miembro del padre– el falo parece tener memoria y sólo se excita con el cuerpo y las insinuaciones de la madre, la esposa del padre, en una especie de bizarro homenaje a La mano, la película de Oliver Stone, donde la mano derecha del personaje de Michael Caine, perdida en un accidente, regresa poseída para vengarse. El filme es una especie de tragicomedia griega en la que uno se encuentra riendo en momentos sumamente dramáticos por lo inverosímil que resultan las situaciones, lo que recuerda más a las películas y al estilo de Shion Sono que a los trabajos profundos y de contenido del cine de Kim Ki-duk. Quizás lo más rescatable y que nos hace reconocer el talento al que nos tiene acostumbrados este director es la narrativa.

Moebius no tiene ni un sólo diálogo y sin embargo, no lo necesita, logra transmitir una historia terrible y perversa solamente con las acciones de los personajes y aunque esto desconcierta al público al inicio, logra construir un relato de manera entretenida y ágil. Lamentable que un cineasta de la altura de Kim Ki-duk tenga que recurrir a la polémica y al morbo para conquistar al espectador y se aleje cada vez más de las obras maestras de los inicios de su carrera.

Últimas noticias