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MADURO: NUEVO PRESIDENTE VENEZOLANO

Este domingo, el candidato oficialista Nicolás Maduro ganó por un inesperado estrecho margen las presidenciales de Venezuela frente añ líder opositor, Henrique Capriles, sólo 40 días después de la muerte del carismático líder, Hugo Chávez, quien había pedido el voto por su delfín.

“Tenemos el candidato Nicolás Maduro Moros con 7.505.338 votos, para el 50,66%, y el candidato Henrique Capriles Radonski con 7.270.403 votos, para el 49,07%”, informó la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, asegurando que se trata de resultados “irreversibles”.

La participación fue del 78,71%, según la presidenta.

Es un triunfo “justo, legal, constitucional”, que da a los chavistas una “legitimidad revolucionaria”, aseguró Maduro, vestido con una chaqueta con los colores de la bandera venezolana en las afueras del palacio presidencial de Miraflores ante una multitud y acompañado de su esposa, Cilia Flores, llamada a ser en vez de la primera dama, “la primera combatiente”.

Maduro explicó que a petición de Capriles, con quien conversó telefónicamente y para que no queden dudas, aceptó solicitar oficialmente al Consejo Nacional Electoral (CNE) una auditoría.

También el rector del CNE Vicente Díaz, que ha denunciado abusos del oficialismo durante la campaña, pidió al organismo una auditoría ciudadana para comprobar el 100% de los votos.

“Por el tono del discurso Maduro, luce evidente que no hubo acuerdo de reconocimiento. Capriles probablemente impugnará la elección”, escribió por su parte en Twitter el presidente de la firma Datanálisis, Luis Vicente León, mientras se esperaba la reacción de Capriles.

“Este es un triunfo muy importante para el futuro del país, fue el legado de nuestro comandante, que ya no está aquí pero nos dejó a Maduro y él va a defender el proceso”, dijo a la AFP Rafael Pérez, de 29 años, que acudió a Miraflores a celebrar la victoria.

Algunos no obstante no podían ocultar su sorpresa por lo ajustado de la victoria: “Hubo muchos que se voltearon (dieron la espalda). Lo importante es que ganamos”, dijo Efren Ramos, un médico de 44 años.

Maduro, de 50 años, contó con la poderosísima arma que supuso la última voluntad de Chávez, que pidió el voto por su delfín antes de morir el 5 de marzo de cáncer, e hizo una campaña definiéndose como “el hijo” y “apóstol” del hombre fuerte que gobernó Venezuela desde 1999.

No obstante, ninguna encuesta había previsto una victoria tan estrecha y las últimas estimaban que la brecha rondaba los diez puntos.

Este exchofer de bus y exsindicalista, que tiene previsto tomar posesión el próximo viernes, completará el periodo de seis años iniciado el 10 de enero, después de que Chávez fuera reelecto en octubre contra Capriles por 11 puntos porcentuales.

Falto del carisma de Chávez y ante una oposición fortalecida, los analistas prevén que su tarea no será fácil.

“Va a enfrentar una situación difícil. El liderazgo carismático de Chávez escondió los problemas de Venezuela. Ahora que no está ese carisma se presenta la realidad desnuda”, dijo a la AFP Carlos Romero, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Central de Venezuela.

Maduro tendrá además delante a una oposición que representa la mitad del país y que estos resultados la dejan en su mejor momento de los últimos 14 años.

Capriles, un joven abogado de 40 años y gobernador del estado Miranda (norte), se lanzó a la carrera en medio de una ola de gran emotividad entre los chavistas por la muerte de Chávez y una exaltación permanente del líder, convertido en una figura casi religiosa.

Ese gesto de “valentía política”, además de un discurso más duro y directo buscando desligar a Maduro de Chávez, “le ha funcionado bien”, dijo a la AFP el sociólogo Ignacio Avalos.

¿Tenderá Maduro la mano a la oposición después de que la revolución socialista y el discurso polarizador de Chávez partiera a la sociedad en dos?

“Aquí el diálogo siempre ha existido”, pero “no habrá pacto con la burguesía”, como denomina a la oposición, dijo este domingo Maduro preguntado sobre si está dispuesto a iniciar un proceso de reconciliación nacional.

Fiel colaborador de Chávez desde el inicio de su revolución bolivariana, Maduro promete continuar el legado de su mentor en pro de los más desfavorecidos y mantener sus populares programas sociales costeados con los ingresos del petroleo -Venezuela tiene las mayores reservas mundiales-, pese a los síntomas de agotamiento de ese sistema subrayados por analistas.

Maduro afirmó por otro lado que desde el lunes anunciará las primeras medidas del nuevo gobierno centradas en los dos asuntos más apremiantes: la economía y la inseguridad.

Venezuela se enfrenta a una economía totalmente dependiente de la renta petrolera y las importaciones, golpeada por el déficit público, la inflación, la escasez y la sequía de divisas. Aunque el gobierno prevé un crecimiento del 6% del PIB este año, los analistas lo sitúan entre -2% y 2%.

“El colapso económico se sentirá de inmediato, tan buen punto empiece el nuevo gobierno”, previno a la AFP el analista Luis Vicente León, director de la firma Datanálisis.

Romero, por su parte, se preguntó si Maduro mantendrá el modelo socialista, como dijo durante la campaña: “Puede dar una sorpresa, y tomar medidas más reformistas (…) La situación de Venezuela lo puede llevar u obligar a ser más pragmático”, opinó Romero.

Atacar la inseguridad, que se tradujo en 16.000 homicidios en 2012, la mayor tasa de Sudamérica, también será una de las prioridades para el chavismo sin Chávez.

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