Cultura

Los contratos en la segunda mitad del siglo XIX: la era de los grandes marchantes

En la Gran Bretaña las relaciones entre artistas y clientes son más simples, común­mente hay un trato entre ambos y se exige un pago al contado. Por ejemplo: los retra­tistas famosos disponían de salas de espera decoradas con sus propias obras, donde los compradores podían dialogar con toda libertad. Los artistas de esta posición delegaban en un secretario la tarea de dar los precios y recibir encargos.

Es hacia 1848 cuando Thomas Agnew traslada su negocio de vidrios, marcos antigüe­dades y obras de arte de Manchester a Londres donde se enfoca exclusivamente a la venta de arte en compañía de Ernest Gambart. Es cuando recurren a la elaboración de contratos para tener en exclusiva a una serie de artistas de su tiempo, así empiezan a tener un control total de la producción, distribución y venta, por lo tanto, un manejo de los precios. Es evidente la actitud empresarial de estos dos marchands más allá de posturas ideológicas, Gambart manejaba la obra de uno de los integrantes de la revo­lucionaria Hermandad de Prerrafaelistas, Holman Hunt, al mismo tiempo, a un artista moderado como Atkinson. En este periodo, pero en París, Jean Marie Fortuné Durand, padre de Paul Durand-Ruel, representaba a artistas de la Escuela de 1830 como Rousseau y Daubigny, también monopolizó la obra del reconocido acade­micista Bouguereau.

La utilización de contratos en las artes plásticas se fue perfeccionando hasta llegar a pactar los derechos de reproducción de obras pictóricas en grabado en madera y metal. Tal es el caso de la obra The Derby Day de William Powell Frith, una de las pinturas más famosas de la época; en ésta, Powell Frith plasmó a una multitud en una carrera hípi­ca de la década de 1850, donde una familia acaudalada en su carruaje va acompañada por acróbatas, jugadores y sexo servidoras. En aquel tiempo, Gambart organizó una exposi­ción itinerante de sólo esta pintura por las diferentes provincias industrializadas, como Manchester y Birmingham, así como una amplia distribución de la edición gráfica.

Esta acción anticipa la dinámica que impera en el mercado del arte desde inicios del siglo XX a la actualidad: un dominio abrumador de la distribución y consumo por parte de las sociedades de inversión.

Fuentes de información:

Rheims M. (1987). Mercado de arte. En Diccionario Larousse de la pintura (Tomo II), Barcelona: Planeta-Agostini.

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