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Un trago con Ernest Hemingway

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Bebo para hacer a la otra gente más interesante.

Ernest Hemingway

Ernest Hemingway disfrutaba la bebida. Quizá demasiado. Tomaba desde su propia versión de daiquirí cubano, champán, cerveza, whiskey, Campari y sake hasta martinis. Pero ¿qué tanto bebía realmente el laureado escritor? Y ¿qué influencia tuvo este hábito en su obra? Aquí hay cinco datos curiosos de la relación de Hemingway con el alcohol:

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I

Hemingway amaba beber, pero dejaba de hacerlo cuando estaba escribiendo

Tenía una disciplina férrea y un respeto total por su trabajo. Escribía todas las mañanas, casi siempre de pie, y si bebía, lo hacía por las noches. Revisaba sus textos en estricta sobriedad. Alguna vez en entrevista le preguntaron si el rumor de que llevaba una jarra completa de martini cada mañana a su estudio era cierto, y contestó: ¡Dios mío! Alguna vez has escuchado de alguien que bebiera mientras trabajaba? Me estás confundiendo con Faulkner, él lo hace a veces, yo alcanzo a distinguir en medio de la página cuando ya se ha tomado el primero. Además ¿cómo se supone que alguien mezcle más de un sólo martini a la vez?

II

Los mojitos no fueron el trago favorito de Hemimgway

El escritor vivió en La Habana, y es probable que haya bebido mojitos, pero no hay ninguna indicación de que fueran sus favoritos. Además padecía de diabetes, por lo que prefería los tragos sin azúcar, incluyendo el ajenjo y sus muy famosos dobles daiquirís.

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De entre todos los cocktails, el preferido era el martini seco

Un trago que se puede beber en prácticamente cualquier bar del mundo tendría que ser el favorito de un hombre que viajaba tanto como Hemingway. Inclusive varios de sus personajes también beben martinis. En Adiós a las armas, Frederic Henry dice de los martinis: Nunca había probado algo tan fresco y limpio. Me hacía sentir civilizado.

IV

Le encantaban las bebidas extremadamente frías

En una carta que le envió alguna vez a su editor, describía cómo usaba las latas viejas de pelotas de tenis para hacer cilindros densos de hielo para mezclar martinis. Se sabe que no sólo congelaba las copas en las que tomaba, si no hasta las cebollitas y las aceitunas con las que acompaña sus martinis. Presumía que había encontrado el método para preparar el martini más frío del mundo, tan frío que no puedes tomarlo con la mano porque la copa se quedaría pegada a los dedos.

V

Hemingway viajaba mucho, pero se encontraba como en casa en el banco de un bar

Desde sus experiencias en la Primera Guerra Mundial, con la Generación Perdida en París hasta los safaris en África y la pesca en los mares del Golfo; haciendo cobertura de la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial a la caza de submarinos alemanes en las costas de Cuba, la vida de Hemingway estuvo llena de aventuras. Respecto sus viajes, diría: No te molestes con conocer las iglesias, lo edificios de gobierno o las plazas públicas. Si quieres aprender de una cultura, pásate las noches en sus bares.

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Escultura de Hemingway en el bar El Floridita en Cuba

 

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