Letras

¿Los premios literarios son concursos arreglados entre amigos?

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Alrededor del mundo existen premios literarios cuya entrega funciona bajo una lógica muy simple: todos los autores pueden enviar sus manuscritos a la editorial donde, después de ser revisados por un jurado, se seleccionará a uno. El ganador, ostensiblemente el mejor escritor entre todos los concursantes, gana la publicación de su libro por parte de la editorial que convoca, y suele haber una suma económica en el premio, con lo que la editorial “garantiza” obras de calidad año con año.

La valoración de los textos suele hacerse con suma secrecía, lo que siempre da lugar a suspicacias, mismas que en días pasados fueron exploradas en una editorial del periódico español El País, de la mano de Juan Marsé, quien ganara 1978 el Premio Planeta —quizá el más famoso de los reconocimientos literarios en español– y que también se convertiría en jurado de dicho galardón antes de dimitir pública y controversialmente en 2005.

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Juan Marsé, catalán ganador del Premio Planeta en 1978 y Premio Cervantes en 2008

Marsé señala que hay un comité de lectura que preselecciona las obras que se han de entregar al jurado para su votación, ellos eligen alrededor de cinco textos, pero asegura que sus criterios literarios son poco claros. El escritor señala que cada año, tanto la prensa como los miembros  del comité de lectura y del jurado, saben desde que se reciben los manuscritos quién recibirá el premio. Muchos de los premiados son colegas o amigos de miembros de la editorial, secreto a voces que parece imposible de demostrar porque, al ser empresas privadas, las editoriales no tienen muchas cuentas que rendir acerca de su comportamiento interno.

¿Existen entonces premios literarios comerciales (o institucionales, gubernamentales) verdaderamente honestos? En México, como con casi todo a lo que se convoca públicamente, queda la sensación de que no. Que todo está amañado. Pero resulta muy difícil de comprobar si en realidad los premios literarios —las bienales, las becas del FONCA— son concursos arreglados entre amigos. Juan Marsé mismo señala que sí, que los hay como el Premio ‘La Sonrisa Vertical’ y el premio Tusquets que verdaderamente premian obra de calidad. Otros, como algunos premios literarios en Cuba obedecen a razones estrictamente políticas y no literarias.

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