Letras

Libros electrónicos versus libros impresos: un panorama en cifras

En 2007, se lanzó al mercado el primer eReadergadget dedicado específicamente a la lectura de libros electrónicos–, y desde entonces nos hemos preguntado qué sucederá en el futuro con los libros impresos y la industria editorial; mucho se habló del fin de los libros como los conocemos.

La tecnología, efectivamente, ha avanzado: los libros electrónicos se compran con mayor frecuencia y facilidad, pero a pesar de que cada vez más nuestras fuentes de información y entretenimiento provienen de dispositivos electrónicos, los libros impresos permanecen en la preferencia de los lectores.

En un estudio de septiembre de 2016 –realizado por el Pew Research Center en Estados Unidos–, al menos el 65% de los adultos afirma haber leído un libro durante el año pasado. Éste señala que aunque el consumo de libros electrónicos va en aumento, la compra y lectura en libros impresos no ha decrecido. La razón es que los lectores han adoptado ambas plataformas, y quienes leen libros en papel lo siguen haciendo al tiempo que incorporan también los dispositivos electrónicos a sus rutinas de lectura. Por otro lado, muy pocas personas –apenas el 6% del total de los lectores– afirman leer exclusivamente en formato digital.

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En México, el panorama es muy diferente no sólo porque los niveles de lectura son mucho más bajos, sino porque la popularización de la tecnología implica inversión económica, y en un país en vías de desarrollo, no todos tienen acceso a los dispositivos electrónicos.

La Encuesta Nacional de Lectura y Escritura de 2015 en nuestro país trata de abarcar un universo de lectores que incluye a quienes leen información en redes sociales, publicaciones periódicas e historietas. En éste, sólo el 15.3% prefiere los libros, ya sea en formato físico o digital: entre ellos, el 86.6% lee libros impresos; el 3.3%, libros digitales; y el 10.1%, ambos formatos.

Guardadas las proporciones y comparaciones, la tendencia permanece: el crecimiento de consumo de los libros electrónicos no ha significado la disminución de lectores de libros impresos.

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Parece comprensible que una generación que aprendió a leer y escribir con papel continúe prefiriéndolo por encima de los formatos digitales aunque poco a poco los vaya incorporando a su vida. Habría que esperar a ver si una generación que haya aprendido a leer en formato digital también preferiría los libros impresos.

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