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Las peores quemas de libros de la historia

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La quema de libros es una práctica realizada a lo largo de la historia del ser humano. Usualmente, la intención de una quema es erradicar cierta ideología transmitida a través de publicaciones o una edición en especial. Muchas veces, estas prácticas tienen origen en un extremismo religioso o político, por lo que suele ir de la mano de conflictos bélicos, ya que es una gran forma de imposición.

La quema de libros es considerada uno de los actos más deplorables de la humanidad, ya que es una de las censuras más agresivas que, solamente superada por la máxima censura: la muerte. Y es que estas prácticas conllevan una gran pregunta: ¿quiénes somos para censurar otra persona simplemente por su forma de pensar? No obstante, existen otros significados para la quema de libros: para algunos, es una especie de publicidad; para otros, un acto de amor a la literatura.

Las peores quemas de libros de la historia

Este último tipo de quema se hace con publicaciones específicas y siempre con la intención de honrar al autor y la edición –como una purga “sana” para las bibliotecas–. A diferencia de los primeros, estos quemadores de libros no pretenden arrasar con todas las copias de un libro, sino que realizan una especie de quema-ritual.

En el caso de dispositivos de almacenamiento electrónico, se denomina de la misma forma a los borrados y purgas masivas en Internet o en medios digitales. Esto nos habla de que la quema de libros es desgraciadamente una práctica que persiste hasta nuestros días. Las siguientes se consideran como algunas de las quemas más famosas –y terribles– de nuestros tiempos:

  • Son famosas las purgas que se realizaron en la biblioteca de Alejandría, en la que fueron quemadas 292 ediciones por órdenes de Diocleciano.
  • En la Conquista, se realizaron grandes quemas de códices; una de las más famosas fue la ejercida por el sacerdote Diego de Landa en Yucatán el 12 de julio de 1562.
  • Durante la Segunda Guerra Mundial, además de destruir piezas de arte “degenerado”, los nazis también quemaron libros de autores judíos.
  • Cuando John Lennon declara en 1966 que The Beatles son más populares que Jesús, muchos extremistas cristianos quemaron los LPs de la agrupación en señal de protesta.

Estos son sólo algunos de los ejemplos que hemos llegado a conocer de estas prácticas, no obstante, la censura persiste y con ella el dilema del autoritarismo sobre la libertad de prensa y de información ¿qué opinas sobre este tema?

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