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Para entender la segunda parte del Quijote de la Mancha

Para entender la segunda parte del Quijote de la Mancha

El Quijote de la Mancha es una de las novelas básicas para entender la literatura moderna. Escrita por don Miguel de Cervantes de Saavedra, se le considera la primera novela moderna gracias a su estructura narrativa y la complejidad de su trama.

El Quijote ha sido tan trascendental para la cultura Occidental, e incluso de él se deriva el movimiento llamado Cervantino, que hace oda a la cultura que enaltece Don Quijote: la caballería y las costumbres de la España mediaval. Todos conocemos la trama, la historia del caballero andante, el loco que se enfrenta a los molinos creyendo que son gigantes. Esta es una alegoría a los soñadores y aquellos que tratan de ir contra el mundo, por que El Quijote podría compararse con la figura de El Loco en el Tarot: un hombre con el sol en su cabeza que camina hacia el precipicio.

Esta también podría ser una perfecta introducción a la segunda parte del texto, lanzado en 1615 y que actualmente se divide en 4 partes. Cabe decir que existe un Quijote apócrifo –de Avellaneda– que, por obvias razones, provoca la indignación del autor y que incluso es abordado en la segunda entrega del Ingenioso Hidalgo.

Para entender la segunda parte del Quijote de la Mancha

¿Por qué es importante la segunda parte?

Cervantes crea una obra en la que el Hidalgo, su fiel Sancho Panza y los personajes dentro de ella son perfectamente conscientes de que sus acciones forman parte de una novela y que ésta es un éxito. Por lo tanto, la estructura del textto combina diversos planos de realidad entre la locura del Hidalgo y la inclusión de fragmentos de la primera entrega. A propósito, esta segunda parte inicia con una defensa sobre las acusaciones de Avellaneda y su Quijote apócrifo, y una enmienda sobre las inconsistencias de la entrega anterior –como el regreso del rucio de Sancho–.

La trama gira en torno al renovado ímpetu del Quijote por tener nuevas aventuras, no obstante, tiene un giro sombrío en el que el Ingenioso Hidalgo y Sancho son ya presa de las burlas debido a sus locuras, y por supuesto el triste final en el que el Caballero de los Leones –ya no de la triste figura– parece ser abatido por la vida. Pero no todo en esta novela es oscuridad: Cervantes deposita en Sancho una nueva esperanza en la que, inspirado por su amo, decide ser gobernador de una ínsula –en algún momento lo logra–.

Curiosamente, en un atisbo de clarividencia, el Quijote comenta que la novela pasará a convertirse en un clásico de la literatura y que la figura del Hidalgo se verá a lo largo de los siglos como símbolo de La Mancha.

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