Cultura

LAS CASAS DE SUBASTAS Y EL COLECCIONISMO

Las casas de subastas son una parte importante del mercado formal del arte y se han constituido en un espacio privilegiado de ventas públicas, su práctica viene de siglos atrás; éstas adquieren una mayor formalidad en Fran­cia en 1556 con un edicto de Enrique II.

Es importante señalar que la fortuna no siempre les sonreía a los artistas cuando participaban en las subastas; pues en éstas, se llevaban a cabo todo tipo de estrategias, como la de los comerciantes revendedores que acordaban no pujar por determinadas piezas, ni por encima de otros compradores para adquirir las obras a bajo precio; más tarde las revendían en otra subasta.

“…los que se interponen entre el hombre opulento y el artista indigente…los que les arrancan a vil precio sus mejores producciones y están al acecho emboscados detrás de sus caballetes; los que los han condenado secretamente a la mendicidad para mantenerlos esclavos y dependientes” (Gimpel, citado por Furió; 2000: 302)

Un dato valioso es que James Christie abrió su sala en 1766, cuando muere, en 1803, tenía más de 1200 subastas. También conviene señalar que en los dos primeros siglos, no tuvieron el prestigio y la presencia en el mercado del arte como en la actualidad. Es hasta 1960 que superan al mercado de París y la casa Drouot, la más importante casa de subastas en Francia.

Durante mucho tiempo se ha dicho que las subastas le dan el valor financiero al mercado, cuando en realidad crean una ilusión de liquidez. También que las subastas se planifican desde el punto de vista comercial; lo cual es totalmente cierto. En mi opinión, si éstas se hicieran desde el punto de vista de la historia del arte o con un enfoque cronológico o temático fracasarían.

El sistema de subasta cuenta con dos niveles: el primero de oferta y demanda y, un segundo donde se maneja una economía del convencimiento. Cuando determinadas obras salen a subasta se maneja la confianza a todos los niveles: se afirma reiteradamente que el artista es y seguirá siendo culturalmente significativo; que la obra es de buena factura y que el resto de los inversionistas no retirarán su apoyo económico al artista en cuestión, entre otros aspectos.

Santiago Ortega Hernández

Fuentes de Información

Furió V. (2000). Sociología del arte. Madrid: Cátedra.

Kinsella, E. (2008). $25 Billion and Counting en ART NEWS. Nueva York, N.Y. EUA. Volumen 107, Núm. 5, 122-131.

Thorton S. (2009). Siete días en el mundo del arte. Argentina: Edhasa.

Últimas noticias