Cultura

LA ÚLTIMA Y SE VAN

Como aficionados, vemos a nuestros jugadores favoritos como superhéroes. A veces olvidamos que son seres humanos y que el tiempo cobra factura. Asimismo, olvidamos que el futbol no deja de ser un gran negocio que obliga a jugadores veteranos a dejar el terreno de juego, no por su calidad, sino porque el negocio hoy día se concentra en jugadores jóvenes, en promesas que aseguran años y años de marketing. Suena muy romántico suponer que hay ciertos jugadores que quisiéramos que nunca se retiraran.

A continuación una pequeña reseña de algunos jugadores que estarán disputando su última justa mundialista. No podemos perder de vista la gran calidad que siguen derrochando estos viejos lobos de mar.

EL ÚLTIMO PAGANO DE LIVERPOOL

Este año Steven Gerrard, jugador infaltable de la selección inglesa, se retira después de catorce años, en los que jugó tres mundiales (ya contando Brasil 2014) y tres Eurocopas.

Jugador red desde la infancia, su historia con el Liverpool se ha convertido en el emblema del romanticismo del futbol que aún queda en Inglaterra. Su presente está unido a este equipo, pues comparte heridas del pasado.

Cuando era niño estuvo a punto de perder un dedo tras patear un balón y enterrarse un rastrillo que estaba escondido entre la maleza del campo de juego. Los médicos pronosticaban una amputación pero un miembro del club Liverpool intervino para evitarlo.

            Años más tarde, vivió una de las tragedias más recordadas: en Hillsborough, en 1989, donde murieron 94 personas, entre ellas su primo Jon Paul Gilhooley, con quien soñaba compartir el vestidor de Anfield. Tras la tragedia, Gerrard se fijó la meta de representar a este equipo en nombre de su primo, y lo reafirmó con su frase: “Yo juego en nombre de Jon Paul”. Clubes importantes como Real Madrid, Manchester United y el Chelsea intentaron ficharlo pero el amor hacia el Liverpool, y el juramento que se hizo desde niño, fueron los impedimentos para que este jugador contemplara siquiera salir del club que le dio la oportunidad de jugar profesionalmente y cumplir su promesa.

EL TENISTA QUE GANÓ UN BALÓN DE ORO

Capaz de echarse a toda una nación al hombro y de jugar un mundial histórico en Sudáfrica 2010, al llevar a su Uruguay al memorable tercer lugar, Diego Forlán se convirtió en el ganador del Balón de oro en aquel mundial africano. Y como el balón cobra cuota, las probabilidades de que este jugador se presente en el mundial de Rusia 2018 son casi nulas debido a su edad.

 Aunque provenía de una familia futbolera, ya que era hijo de Pablo Forlán y nieto materno de Juan Carlos Corazzo (entrenador de la selección uruguaya en el mundial de Chile 1962), su futuro parecía indicar que se convertiría en un gran tenista, pues desde los dos años se le veían dotes únicos al grado de ser apodado “Niño de oro”. Pero en 1991, su hermana Alejandra sufrió un accidente automovilístico que le provocó una lesión medular irreversible. La familia Forlán se vio agobiada por los altos pagos de facturas médicas. Diego Maradona, quien coincidió con el padre de Forlán como futbolista en los años ochenta, ayudó a la familia y promovió campañas de recaudación de fondos para ayudar a la familia.

            Con 12 años, Diego Forlán, ayudado por la Mano de dios, dejó atrás una prometedora carrera como tenista y se dedicó al futbol con el objetivo de otorgarle una vida cómoda a su hermana. Cumplió su objetivo debutando con el club Independiente de Argentina en 1997.

EL PASTOR DE MARFIL

Con la ilusión infantil de convertirse en médico y ayudar a los demás, Didier Drogba es uno de los futbolistas con mayores iniciativas altruistas en el mundo.“No sirve de nada SI NO TIENES UN PROPÓSITO en la vida, y el mío es retribuir todo lo que pueda a mi país, con deporte, con paz”.

Capaz de ganar un partido como única punta, el marfileño poseedor de un tremendo físico, técnica velocidad y potencia envidiable, ganó el título al mejor goleador del mundo del siglo XXI, otorgado por la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol.

Conocido como “Tito” desde la infancia, repartió su niñez entre Costa de Marfil y Francia, su país de adopción. Sus padres decidieron enviarlo contando con cinco años de edad al país galo debido a la situación política y a la pobreza que vivía su país. En Francia fue acogido por su tío Michel Goba, quien se ganaba la vida como futbolista. Debutó con el Le Mans a los 18 años, pero no fue hasta la temporada 2002-2003 que explotó su potencial goleador con la sobresaliente cifra de 17 goles en 34 partidos con el Guingamp. Sin embargo, el dato más curioso es que en el año 2001 el marfileño fue ofrecido al equipo londinense Arsenal por 100 mil euros. Arsene Wenger, director técnico del equipo, despreció al jugador por considerar el precio muy alto para un jugador que apenas iniciaba. A pesar de todo, el futuro de Drogba estaba en Londers y, en la temporada 2003-2004, el Chelsea desembolsó 24 millones de libras, convirtiéndose en el fichaje más caro de la historia del club e, irónicamente, uno de los grandes verdugos del Arsenal las siguientes temporadas.

     Tras una gran depresión en la era de Luiz Felipe Scolari como técnico del Chelsea, por su poca actividad en el terreno de juego, permaneció paciente hasta que en la temporada 2011-2012, bajo el mandato de Roberto Di Mateo, logró romper la espera de 106 años sin poder conquistar la Liga de campeones de Europa, poniendo sello final a su carrera con el cuadro de Stanford Bridge. Los aficionados blues esperan volver a ver al hijo pródigo defendiendo la casaca azul.

¡Gracias a Deus los vimos jugar!

Gracias y adiós.

Últimas noticias