Cultura

La increíble historia de la Biblioteca Nacional de Brasil

En el siglo XVI, los reyes portugueses fundarían la que en aquellos tiempos sería la biblioteca más grande y más rica de Europa en Lisboa: una valiosísima colección que sufrió grandes pérdidas en 1755 debido a un terremoto y un incendio posterior. El rey en aquel momento, José I de Portugal, comenzó los trabajos de recolección y restauración de lo que había quedado de la Real Biblioteca, y se abocó la tarea de conseguir nuevos materiales y hacer que volviera a su esplendor. Se adquirieron entonces libros, manuscritos, incunables, mapas, monedas y medallas; la colección real llegaría a las 60 mil piezas y sería nuevamente la más importante del continente europeo.

Pero en 1808, Napoleón Bonaparte invadiría Portugal, por lo que la familia real emprendería la huida al que de hecho era el más grande de sus territorios: Brasil. Conocedores de las prácticas normales de expolio y saqueo de riquezas de Bonaparte, quien era un aficionado a los trofeos de guerra –su colección terminaría siendo el acervo base del Museo de Louvre–, los reyes portugueses decidieron llevarse uno de sus más grandes tesoros consigo: la Biblioteca Real, y la establecieron en Río de Janeiro.

El proceso duró un par de años, pero el traslado finalmente se completó en 1810. La familia real permaneció en Brasil hasta 1822, año de la independencia de Brasil y en el que los reyes volverían a Portugal. Como parte de la firma de los tratados de independencia, se legalizó la compra del acervo bibliográfico, por lo que a partir de entonces se le conocería como la Biblioteca Nacional de Brasil.

 

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