Cultura

La imagen de empresa a través del patrocinio

 

Es una realidad que se vive desde 1980 en las principales economías del mundo. Las empresas que se ubican en los sectores de los medios de comunicación, financieros, petroleros, tabacaleros, de bebidas alcohólicas, de la construcción, por citar algunos de ellos, otorgan un amplio apoyo a las artes, en especial a las artes visuales. En los Estados Uni­dos, Exxon y Mobil aportan grandes sumas a actividades culturales; las Philip Morris Companies vienen apoyando las artes visuales desde 1960. Chin-Tao Wu (2007) señala que tan sólo en 1990 aportaron alrededor de 15 millones de dólares a organizaciones artísticas. En el Reino Unido lo hacen British Petroleum y British Telecom; en México el Grupo Carso de Carlos Slim, la Fundación Cultural Bancomer, Fomento Banamex, Fomento Cultural, del sector empresarial de Monterrey, la Cervecería Cuauhtémoc, el Museo de Monterrey y la empresa Vitro, entre muchos otros.

En Alemania la empresa cervecera Beck’s inició su labor de patrocinio en 1985 con la exhibición German Art in the Twentieth Century en la Royal Academy; el siguiente fue la retrospectiva de Gilbert and George en la Hayward Gallery, por cierto, estos artistas acababan de recibir el Turner Prize. Para esta exposición se elaboraron dos mil botellas, cuya etiqueta fue diseñada por los artistas. El resultado fue que las botellas se convir­tieron en objeto de colección, la Tate Gallery adquirió una para su acervo. Hugo Boss es otra empresa alemana con fuerte presencia en los principales museos y galerías eu­ropeos; en la década de 1990 instituyó con el Guggenheim Museum el Hugo Boss Prize dotado de cinco millones de dólares.

La Toshiba Information Systems mantiene un fuerte patronazgo en las artes visuales, tanto en Japón como en los Estados Unidos y Europa. En Gran Bretaña desde 1994 viene patrocinando al Institute of Contemporary Arts (ICA) desde entonces cambió su nombre a ICA/Toshiba; también brinda un enorme patrocinio al Victoria and Albert Museum, a tal grado que se instituyó en este recinto la Galería Toshiba de arte Japonés. Escocia tiene en la empresa Vin & Sprit, a través de su marca Absolut Vodka, a una de sus prin­cipales patrocinadoras en materia de artes visuales. Este patrocinio se ha extendido a países como Estados Unidos, Inglaterra y México, por citar algunos.

El desmedido patrocinio empresarial ha trastocado los principios de muchas instituciones culturales y cuando se ha enfocado en determinados artistas, no ha hecho otra cosa que entrar al terreno de la especulación del mercado, donde obtiene cuan­tiosas sumas de dinero; creando en el artista y en el público la falsa creencia de que son artistas con­sagrados y pilares del arte actual.

 

Fuentes de Información

Chin-tao Wu. (2007). Privatizar la cultura. Madrid: Akal.

 

Imágenes: © Gilbert and George en la Hayward Gallery

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