Cultura

La extraña moda de las máscaras que no dejaban hablar a las mujeres

La idea de que las mujeres de la alta sociedad añadieran a sus atuendos unas extrañas máscaras fue un hecho real en Europa en el siglo XVI, aunque parezca que más bien se está hablando de una pintura de Leonora Carrington.

Al parecer las modas raras no son sólo cosa de nuestro tiempo. Sin embargo, este tipo de artefactos eran muy bien vistos entre los ricos de aquella época. El diseño de las máscaras haría pensar a cualquiera que se trata de un elemento propio de algún antiguo y oscuro culto, pero en realidad los motivos por los que las usaban era simple vanidad.

En aquella época tener un aspecto pálido era referencia de que se formaba parte de una clase social alta, fue por ello que las mujeres utilizaban estas máscaras llamadas vizards para proteger sus rostros de los rayos del sol.

Este tipo de máscaras, de las cuales se han encontrado pocos ejemplares, tenían una capa externa de terciopelo negro y debajo de ésta había capas de papel prensado; para proteger la piel se les colocaba un forro de seda. Tenían una forma ovalada, con un espacio en medio para acomodar la nariz.

Para mantener la máscara en su lugar, las mujeres sostenían una especie de cordón en sus dientes, lo que les impedía hablar. Por aquel agujero de la boca —también tenían dos orificios para los ojos— no salía ningún sonido.

máscaras

El silencio de estas mujeres no fue un problema ya que se le consideró como un aspecto misterioso. La época isabelina fue momento de mayor popularidad de los vizards que pasaron de moda un siglo después.

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