Cultura

LA CURADORA JULIE JONES MOSTRÓ EL ARTE PRECOLOMBINO DE ESTADOS UNIDOS

Tras más de veinte años, décadas al frente del Departamento de Arte de África, Oceanía y las Américas del Museo Metropolitano de Nueva York, la académica y curadora Julie Jones deja su cargo a los 77 años de edad con el orgullo de haber dado al arte precolombino un lugar en Estados Unidos.

“Esta institución es muy eurocéntrica y colecciones de las áreas que el departamento representa no eran fáciles de aceptar para todo el mundo aquí en un principio. Nos hemos convertido en parte de la familia y eso es muy importante”, dijo Jones en una entrevista con la AFP al referirse al mayor logro de su carrera.

Oriunda de California (oeste de EEUU), esta mujer delgada, delicada y que transmite serenidad en cada palabra, acaba de ser declarada “curadora emérita” y se retirará del cargo a finales de marzo luego de casi cuatro décadas en total en el Metropolitano.

Su director, Thomas Campbell, la definió como “una de las primeras curadoras de arte precolombino en trabajar en un museo en Estados Unidos”.

La propia Jones acepta con una risotada ser llamada “la madre de la criatura” en esta institución.

Rodeada de libros y catálogos cuya ubicación conoce de memoria en la oficina que ocupa en el Metropolitano, Julie recuerda que su interés por esta disciplina empezó en la universidad, cuando estudiaba en Washington y trabajaba a medio tiempo en la National Gallery.

Allí descubrió una colección de arte precolombino de la cual “nadie sabía demasiado”, lo que la motivó a especializarse en este campo, encontrando sin embargo como principal obstáculo la falta de lugares para estudiarlo en Estados Unidos fuera del ámbito de la antropología.

Finalmente se inscribió en un curso de arte primitivo en el Instituto de Bellas Artes de la Universidad de Nueva York, a partir del cual pudo desarrollar estudios independientes sin tener que adoptar la teoría de un profesor en particular.

Jones comenzó su carrera como curadora en el Metropolitano en 1975, tras haber trabajado antes en el Museo de Arte Primitivo, el primero en Estados Unidos específicamente dedicado a las artes tradicionales de África, Oceanía y las Américas.

En 1969, la colección completa de este museo fue ofrecida por su fundador Nelson A. Rockefeller al Metropolitano y Julie fue una de las expertas encargadas de organizar el traspaso.

“Fuimos parte de este regalo. Es así como llegué aquí”, dice mitad en serio mitad en broma, recordando que en aquel momento el gran museo neoyorquino sólo tenía principalmente “un pequeño número de objetos de oro que habían llegado a finales del siglo XIX”.

Metropolitano se convirtieron en la vidriera para dar a conocer al gran público un mundo muchas veces desconocido.

Jones ha sido responsable de numerosas exposiciones sobre arte precolombino en el museo a lo largo de casi 30 años, la primera de ellas en 1983 dedicada a los pueblos que vivían en Ica, Perú, y la última en 2011 sobre túnicas andinas.

No hay nuevos Machu Picchu, pero sí importantes descubrimientos

Al referirse al trabajo actual de los arqueólogos en la región, Jones afirma con certeza que ya no se puede esperar el descubrimiento de grandes ruinas de ciudades perdidas como Machu Picchu o Tikal, aunque destaca que aún hay importantes hallazgos.

“Se continúa realizando importante trabajo arqueológico, aunque no es físicamente tan grande como Machu Picchu o Tikal. Ha habido mucho trabajo en el norte de Perú, en Chan Chan, Moche. Son lugares grandes, impresionantes”, señala.

Sin embargo, la experta asegura que el costo que implica ese trabajo y el posterior de conservación “a veces es más alto de lo que varios países de América Latina pueden manejar”.

“La arqueología es un pasatiempo muy costoso. Además, una vez que usted tiene el material extraído o en condiciones de mostrarlo en el lugar hay que preservarlo y eso sale muy caro”, sostiene.

El Departamento de Artes de África, Oceanía y las Américas del Metropolitano tiene actualmente más de 1.500 objetos que abarcan 3.000 años de historia y representan “una rica diversidad de las tradicional culturales” de los tres continentes, según la institución.

Sin embargo, Julie Jones admite que “se ha vuelto difícil ampliar colecciones” como la precolombina, ya que los países latinoamericanos no permiten la salida de objetos que forman parte de su patrimonio cultural e histórico.

De todos modos, espera que, tras su partida, el sector precolombino del museo, tras ganarse un lugar, pueda seguir “floreciendo”, aunque a partir de ahora el acento estará más bien puesto en el arte africano, especialidad de su sucesora Alisa LaGamma.

 

Últimas noticias