Cultura

Isadora Duncan, la libertad de la danza

“¡Adiós mis amigos, me voy a la gloria!”

Estas fueron las últimas palabras de Isadora Duncan antes de ser estrangulada por su larga bufanda de seda que se atoraría dentro de las ruedas del auto en el que iba.

La muerte de Duncan fue tan dramática como lo fue su vida, Duncan vivió una vida intensa llena de tragedias y alegrías, sin embargo fue gracias a esta mujer que la danza pudo dar un giro desde la rigidez del ballet, hasta la apertura de la danza contemporánea.

Desde pequeña Isadora Duncan sufrió de penurias económicas ya que su padre abandonó a su familia dejandoles solo grandes deudas. Es por esta razón que las Duncan dejan la escuela y se dedican a impartir clases de danza y piano a los niños de su comunidad para poder sostenerse, en ese entonces era claro cual era la pasión de Isadora.

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Tiempo después Isadora estudiaría danza clásica en Chicago para finalmente trasladarse a la compañía de Augustin Daly en Nueva York, debido a que un incendio quemaría todas las posesiones de la familia en Chicago.

Finalmente Isadora convencería a su familia de trasladarse a Europa, primero a Inglaterra para finalmente asentarse en París, cosa que era bastante extraña en esa época, ya que los europeos buscaban trasladarse a Estados Unidos debido a las penurias de la guerra.

Fue en este continete donde Isadora encontraría su estilo y su voz como una revolucionaria de la danza.

Isadora y el Arte

Isadora Duncan fue altamente influenciada por el arte clásico y las expresiones artísticas de la época, un ejemplo de esto fue la tremenda influencia que tuvieron sobre ella los vasos griegos con figuras danzantes que se encontraban en el Museo Británico.

Isadora también gustaba de estudiar las expresiones clásicas en los museos de Louvre, la National Gallery de Londres y el Museo Rodin.

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El estilo de Isadora

Isadora inspirada por el arte clásico, utilizaba en sus danzas túnicas ligeras semejantes a las que usaban los griegos en el periodo clásico, por si esto no fuera poco, se abstenía de utilizar zapatillas, de maquillarse o de recogerse el cabello, lo que causaba un verdadero shock en su audiencia.

Isadora también hallaba inspiración en la naturaleza ya que desde pequeña gustaba de contemplar el océano y el vaivén de las olas, movimiento que trataba de imitar a través de su danza.

A lo largo de su carrera Isadora tuvo que aguantar abucheos y la incomprensión del público, como también miradas despectivas por su vida privada, sin embargo esto no la paró y ella bailó hasta el último día de su vida.

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Muerte

Isadora tuvo una vida desenfrenada, era una persona excéntrica que no le importaba el dinero, ni las reglas morales. Tuvo varios amoríos, de los cuales nacieron dos hijos quienes morirían trágicamente en un accidente automovilístico.

Después de esta trágica muerte, la bailarina como la libre pensadora que era, simpatizó con el movimiento comunista y se trasladó a Rusia. Desgraciadamente el mundo comunista era rígido y con poca afluencia económica, por lo tanto Isadora decidió retirarse, no sin antes casarse con el poeta Serguéi Esenin. Sin embargo, este tenía un carácter violento y junto con su adicción al alcohol provocó que la pareja se divorciara.

Esto marcaría el declive de la bailarina, la cual era conocida por deber cantidades enormes de dinero a los lugares que asistía, como también por tener una creciente adicción al alcohol.

Finalmente en Niza, Francia la noche del 14 de septiembre de 1927, Isadora moriría víctima de un estrangulamiento a causa de su larga bufanda, la cual se enredaría en las llantas del automóvil en el que viajaba con su nuevo amante, causando una muerte instantánea.

Según sus amigos, las últimas frases de Duncan fueron: “Adiós amigos, me voy a la gloria” lo cual es falso ya que tiempo después su amiga María Desti confesaría que sus últimas palabras serían “Adiós amigos me voy al amor”.

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