Cine

Ilo Ilo: una historia mínima y entrañable, cortesía de Singapur

 

Singapur. Un país tan lejano, conformado por más de sesenta islas en el sudeste asiático. Esta información básica es lo primero que aparece cuando buscamos acerca de este enigmático país que se nos antoja tan ajeno y distante. Pero ¿cómo es su gente? ¿cómo son sus ciudades? ¿su cultura? ¿su situación socioeconómica? Todo ello queda al descubierto en la ópera prima del joven cineasta Anthony Chen, Ilo Ilo (2013), que se exhibe actualmente en el 34 Foro Internacional de la Cineteca Nacional.

A través de la relación entre un niño y su nana, proveniente de Filipinas, el realizador nos brinda una ventana hacia su país, hacia su capital y sus habitantes. Es 1997 y la crisis económica golpea con fuerza a la pequeña nación asiática, dejando en la calle a miles de personas en edad económicamente activa pero rechazadas por un sistema que busca jóvenes sin experiencia a los cuales pagar un sueldo mínimo por una mayor carga de trabajo para así obtener más ganancias. Desde entonces han pasado casi 20 años y la situación para los trabajadores no ha cambiado mucho, ni en Singapur ni en el resto del mundo, basta voltear la mirada a la crisis griega o a la española, a los miles de desempleados que pasan meses en paro, que viven en las calles, sin seguridad social y que en muchos casos terminan suicidándose ante la falta de oportunidades.

La familia de Jialer, el pequeño protagonista, es una familia de clase media que al igual que muchas otras ha sido víctima de los efectos de la severa crisis. Su padre, un hombre en sus cuarentas, con una amplia experiencia en el negocio de la venta de vidrio, ha perdido su trabajo hace un par de meses y ha intentado por todos los medios aplicar para conseguir otro, recibiendo siempre la misma negativa: “Usted está demasiado calificado para este empleo”, la frase favorita de muchos empresarios en nuestro país también. El hombre desesperado oculta la verdad a su esposa, una mujer acostumbrada a un nivel de vida holgado, que además está embarazada. Su mujer, ajena a esta problemática, decide contratar a una empleada tanto para ayudarla con los quehaceres de la casa como para lidiar con su problemático y muy travieso niño, al que no puede ni le interesa controlar.

Así llega Teresa, una joven filipina, a transformar la compleja vida de esta familia en crisis.

Basada en recuerdos de su propia infancia en la que también convivió con una nana por 8 años, el realizador logra evocar con ternura esa etapa maravillosa de nuestras vidas cuando todo es un descubrimiento y aprendizaje, cuando queremos llamar a toda costa la atención de nuestros padres, así sea de la manera incorrecta, cuando la vida transcurre entre el recreo, andar en bici con los amigos y la tarea.

Jialer es un niño complicado. No hace la tarea, no tiene ningún respeto por la autoridad ya sea escolar o parental y hace lo que quiere cuando quiere sin importar las consecuencias. Su madre no sabe cómo lidiar con él al mismo tiempo que con su avanzado embarazo, por lo que contrata a Teresa para que se encargue de cuidarlo y aguantarlo. Al minuto que la joven pisa la casa de esta familia está a merced del diablillo Jialer, que le hará la vida imposible con tal de que se vaya y lo deje hacer y deshacer a sus anchas. No obstante, Teresa logrará ganarse al pequeño poco a poco y tejer una relación de complicidad y cariño tan grande que hasta a la propia madre del niño provoca celos, algo muy normal cuando son las empleadas las que pasan la mayor parte del tiempo con los hijos de las señoras de la casa. Y bajo esta trama encontramos también la historia de la propia Teresa, una joven madre soltera que debe trabajar en Singapur para poder mantener a su hijo en Filipinas, una situación que también enfrentan muchas madres de nuestro país que cruzan la frontera para poder brindarles una mejor calidad de vida a sus hijos.

De la mano de una enorme sensibilidad, Anthony Chen ahonda en la naturaleza y complejidad de las relaciones humanas con un profundo sentido de la delicadeza, dibujando un paisaje de sentimientos diversos que le brinda solidez y credibilidad a personajes que sentimos cercanos y entrañables.

Ilo Ilo es una historia mínima, una anécdota sencilla que sin embargo busca una reflexión más profunda tanto acerca de las relaciones al interior de la familia y cómo éstas se ven afectadas por los problemas económicos, la migración y la falta de oportunidades.

 

 

Últimas noticias