Cultura

Historia del mercado y coleccionismo de arte en Occidente III

La influencia de los empresarios en los patronatos de museos

Parte III y última

Los altos beneficios económicos, políticos y culturales que obtenían los patronos se convirtieron en una práctica cotidia­na, por ejemplo, Maurice Saatchi coordinó la campaña electoral de Margaret Thatcher y, al mismo tiempo, estuvo vendiendo servicios de medios al museo, sin ninguna objeción por parte del patronato. Otro asunto muy delicado se presentó en vísperas de inaugurar una retrospectiva de Francis Bacon, en ese momento la Tate Gallery no contaba con patrocinios, es cuando aparece el suizo Gilbert de Botton de la empresa Global Asset Management, fundada en Londres, quien brinda todo el apoyo económico para dicha muestra; Lo que no sabía la comunidad es que en ese momento se negociaba su ingreso como patrono de dicha institución, lo cual se concretó en abril de 1985. ¿Compró el puesto? Es evidente que sí, él destinó miles de libras a dicha exposición; en ese momento De Botton fue cuestionado por conflicto de intereses en una conferencia titulada Sponsorship of the Arts, durante la exposición, en las mismas salas de la Tate.[1]

“Esa idea ha pasado por nuestras prudentes cabezas –explicó– pero la hemos des­cartado” (Chin-Tao Wu; 2007:143)

Lo que no comentó en esa ocasión es que en la retrospectiva incluyó tres obras de Ba­con de su colección privada. Otra situación similar se presentó con este mismo patrono en 1988 con motivo de la exposición Late Picasso, la cual fue abiertamente patrocinada por Global Asset Management, su imagen institucional aparecía en los catálogos y, por si fuera poco, incluyó tres obras del artista español, también de su propiedad, como lo demostraban las fichas técnicas de la sala.

El valor de dichas piezas aumentó considerablemente a raíz de tan publicitadas exhi­biciones, lo que reflejaba la posición de ventaja en el mercado del arte, por el hecho de ser patrono de la Tate Gallery. Se tienen múltiples ejemplos sobre este tipo de ventajas por parte de los patronos. En la década de 1980 Charles Saatchi formaba parte del comité de los Patrons of New Art; esta institución junto con la Tate Gallery organizaron la primera exposición de Julian Sch­nabel, de los once cuadros exhibidos, nueve eran de Saatchi y su esposa en ese tiempo Doris. Al mismo tiempo, Saatchi era patrono de la Whitechapel Art Gallery y se tiene documentado que su agencia de publicidad realizaba donaciones que ascendían a miles de libras. En el momento que la Whitechapel aprobó la realización de una muestra de Francesco Clemente, Saatchi se adelantó y previo a la inauguración compró doce piezas de Clemente para su colección particular.[2] Chin-Tao Wu (2007) señala que existen informes que prueban que después de que el patronato de la Whitechapel acordó organizar una exposición de Morley, Saatchi y su esposa adquirieron varios Morley para su colección. Esta información privilegiada le permitió a él y su hermano Maurice que era patrono del Victoria and Albert Museum, firmar amplios convenios con instituciones del gobierno e instituciones culturales, de tal manera que su capital político y cultural lo convirtieron en capital económico. Este tipo de situaciones son lamentables porque se convierten en especuladores del mercado del arte con licencia a los ojos de la ciudadanía.[3]

Es hasta 1996 que en el Reino Unido se empiezan a aprobar diversas leyes para poner freno a este tipo de prácticas. La influencia del Nolan Committee of Inquiry tuvo efectos con la aprobación de un código de las National Galleries of Scotland. [4] Hasta la actuali­dad no ha sido imposible erradicar esta práctica, aun con los compromisos adquiridos por el actual gobierno en materia de transparencia.

 

Fuentes de Información

Chin-tao Wu. (2007). Privatizar la cultura. Madrid: Akal.

Comité sobre normas en la vida pública: http://translate.google.com.mx/translate?hl=es&sl=en&tl=es&u=http%3A%2F%2Fwww.public-standards.gov.uk%2F&anno=2

 

 

 

[1] Véase Botton, G. (noviembre, 1985) Sponsorship of Art. Traducción de la conferencia Art at Work, Arte trabajando, organizado por Art for Offices.

[2] Este suceso quedó documentado en: Rosen, N. (19 diciembre 1983) «Artopoly. A Giant Game for Dea­lers, Museum Curators and Artists» en The Guardian.

[3] Para ampliar la información sobre estos casos véase: Hatton, R. y J.A. Walker. (2000). Supercollector. Londres, Gran Bretaña. Ellipsis.

[4] Véase National Galleries of Scotland. (s.f.). Code of Best Practice for the Board of Trustees of the Natio­nal Galleries of Scotland.

Últimas noticias