Cultura

Historia del mercado y coleccionismo de arte en Occidente

Los patronos y sus diversos conflictos de intereses no tienen límites. Un caso muy sonado fue la compra de Sotheby´s por parte de Alfred Taubman en 1983, este personaje formaba parte del patro­nato del Whitney Museum, también del Museum´s Painting and Sculpture Committe; casualmente Leslie H. Wexner formaba parte de este último patronato y era copropie­taria de la casa de subastas.

“Se dice que Taubman informó a sus compañeros del patronato de sus intereses comerciales en Sotheby’s y ellos al parecer decidieron que «no había conflicto de intereses» y que debía permanecer en el patronato. (Chin-Tao Wu; 2007: 118)

La historia demostró lo contrario, en febrero de 2000, Taubman renunció a la presi­dencia de Sotheby’s como resultado de una investigación penal antitrust o antimono­polios, en esta casa de subastas; además de una serie de escándalos financieros en el mercado del arte. Esto ponía en evidencia la fragilidad de un mercado, que aunque en ciertos sectores es altamente especializado, también es proclive a la especulación y muy vulnerable por grupos delictivos que lo utilizan para blanquear grandes cantidades de dinero.

Ahora revisemos el papel de los patronos ingleses quienes hasta principios de 1980 sólo habían tenido un papel consultivo. Esta situación se modifica cuando Margaret Thatcher ocupa el cargo de primer mi­nistro, debido a que reorientó las políticas culturales e involucró a más personajes de negocios para que financiaran a las principales instituciones culturales. Tan es así que más de la mitad del Patronato del Victoria and Albert Museum son connotados em­presarios; destacan el presidente Sir Robert Armstrong y algunos integrantes como Sir Clifford Chetwood, presidente del grupo constructor Wimpey; Sir Nevil Macready ex ge­rente de Mobil Oil; Sir Michel Butler y Ian Hay Davison, del centro financiero de Londres y el Lord Maurice Saatchi, propietarios de Saatchi & Saatchi la agencia de publicidad más poderosa a nivel mundial a mediados de la década de 1980.

El patronato de la Tate Gallery estaba compuesto por diez miembros, cuatro de ellos debían ser artistas, lo cual fue modificado por la primer ministro, ella redujo a tres el número de creadores, aumentó a once el número de integrantes, diez eran designados por ella y el patronato elegía al restante. ¡Vaya control por parte de la primer ministro! El papel de los patronos poco ha cambiado; ellos detentan un poder y ejercen una serie de in­fluencias con los directores de museos, proponen exposiciones, seleccionan artistas y financia­mientos. Los patronos siempre han sido gente de un poder eco­nómico, político y de fuertes vín­culos con la familia real y el partido gobernante.

Existían diferencias entre pa­tronos ingleses y norteamericanos hasta antes de 1980, porque los ingleses inte­graban profesiones más afines a las artes visuales, eran artistas, críticos de arte, historiadores del arte y en menor proporción ar­quitectos. Desafortunadamente esta situación cambió para los ingleses y se transformó en un patronazgo empresarial con un amplio conflicto de intereses, en buena parte porque son gente involucrada en el mercado del arte y conocidos coleccionistas. Esto los igualó con los patronos norteamericanos.

Santiago Ortega Hernández

Fuentes de Información

Chin-tao Wu. (2007). Privatizar la cultura, Madrid: Akal.

 

 

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