Cultura

El NO también se vale

Si eres de las personas que dice SÍ a todo para quedar bien con los demás, o que piensa que al decir SÍ está ayudando, siendo útil y mostrando una actitud positiva – sí voy a la fiesta, sí paso por ti, sí te compro los zapatos que quieres, sí te hago el favor – … pero más tarde te sientes vacío, enojado o insatisfecho, este artículo te puede ayudar a darte cuenta de que la palabra NO también tiene sus beneficios.

La sociedad en que vivimos nos compromete a agradar a los demás. Esta es una condición que aprendemos desde niños y que, sin darnos cuenta, nos enseña a traicionarnos a nosotros mismos. ¿Cuántas veces en tu vida has dicho SÍ cuando en realidad la respuesta que querías dar era NO? ¿Cuántas veces te has arrepentido de decir SÍ?

Uno de miles ejemplos que respaldan lo anterior podría ser cuando de niños recibimos un regalo de la abuela que no nos agradó y nuestros padres nos obligan a decirle que sí nos agradó y lo hacemos para quedar bien. ¿El resultado? Como nos gustó tanto, al año siguiente la abuela nos regala lo mismo o algo parecido. O de adolescentes, cuando el novio nos invita a comer a cierto lugar y no nos gustó pero decimos que sí para quedar bien; o la novia lleva al novio a una reunión de amigos que no le caen bien pero éste se aguanta para quedar bien. ¿El resultado? Como el restaurante le gustó tanto, frecuentan ese lugar y como el novio se llevó tan bien con los nuevos amigos, continúan saliendo en “bola”. ¿Y qué me dicen de adultos? “Mi hijo quiere que le compre ciertos tenis y aunque me parecen demasiado caros y no me alcanza, los pago con la tarjeta porque… ¿cómo le digo que no?” O, “mi vecina me pide que cuide a su hijo y aunque yo tengo cosas importantes que hacer, hago todo un circo para poder hacerle el favor.”

Y finalmente acabo haciendo algo que NO QUERÍA.

Y así se nos presentan infinidad de situaciones durante nuestra vida en las que decimos SÍ cuando en realidad la respuesta era NO.

Cierto que es importante conducirnos de manera cordial y atenta con quienes viven a nuestro alrededor, pero también es importante saber que la palabra NO utilizada de manera cordial y correctamente es un escudo que nos protege de traicionarnos a nosotros mismos. Decir SÍ a todo nos compromete y nos obliga a cumplir y en muchas ocasiones nos obliga a pasar sobre nosotros mismos, sobre lo que podemos hacer, sobre lo que queremos hacer.

Somos nosotros mismos quienes, mediante nuestras creencias, nos limitamos a pensar que si no hacemos tal o cual cosa, la persona de enfrente se sentirá ofendida, poco apoyada, defraudada. Nuestras propias creencias son nuestras limitantes. Pero, ¿qué hay de nosotros mismos? ¿Cómo te sientes cuando dices SÍ pero en realidad tu respuesta era NO? Piensa unos instantes lo que sientes cuando te sucede esto… no es agradable ¿verdad? Este sentimiento de insatisfacción mezclado con enojo se presenta porque no somos congruentes con lo que pensamos, sentimos y actuamos. Sé que no voy a poder pagar los tenis, me siento estresado por ello, pero aún así se los compro. Y así vivimos infinidad de situaciones, siendo incongruentes con nosotros mismos, traicionándonos.

Esto no quiere decir que nunca hagamos favores a los demás o que nunca hagamos un esfuerzo por agradar a quienes queremos, o que no ayudemos al prójimo. Al contrario, es una pauta para saber cómo y en qué momento hacerlo sin afectarnos a nosotros mismos. Para ello, es importante que te conozcas a fondo, que establezcas tus límites, que te des cuenta hasta dónde eres capaz de hacer cosas para otros sin pasar por alto tus intereses propios y que estés muy consiente de qué estás realmente dispuesto a hacer, ofrecer o renunciar. Aprender a discernir y elegir entre hacer un favor o no, o a tomar una decisión, o simplemente decir SÍ o NO, es muy importante y te invita a evaluar si puedes hacerlo y si realmente estás dispuesto a hacerlo. Una vez hecha tu decisión siendo congruente con lo que piensas, sientes y actúas, aunque ese favor te cueste mucho trabajo hacer, el resultado será satisfactorio, pero si no evalúas y actúas de manera incongruente contigo mismo, el resultado será el que ya conocemos.

Aprender a decir NO y aplicarlo puede tener consecuencias en nuestras relaciones interpersonales, sobre todo porque no estamos acostumbrados a que se nos diga NO, por eso es muy importante aprender a decirlo de manera cordial, atenta y correctamente. Al principio, las personas a quienes les digas NO posiblemente se sientan mal o quizá te reprochen por ello. Sin embargo, estos cambios funcionan como un engrane, al momento en que tú haces este cambio, automáticamente los que están a tu alrededor también se mueven y de alguna u otra forma los estás invitando a pensar de manera distinta y a aceptar distintas respuestas. Te fortaleces tú y ayudas a que los demás se fortalezcan. Al suceder esto, estás dando oportunidad a que ellos también lo apliquen y así poco a poco todos vamos aprendiendo a que el NO también se vale…por eso existe, ¿no crees? ¡USÉMOSLO!

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