Cultura

EL MERCADO Y SUS CONFLICTOS LEGALES III

Las cláusulas penales han estado presentes en los contratos entre patronos y clientes con los artistas. Los contratantes podían comprometerse a una cláusula que indicara una sanción o pena económica previendo que una de las partes incumpliera con el mismo. Lo cierto es que hasta la actualidad, las cláusulas penales siempre darán a los firmantes mayor formalidad y responsabilidad para llevar a cabo cada contrato. Éstas señalan las consecuencias que se pueden acarrear, en caso de incumplimiento.

Como ejemplo están los que celebraban los patronos venecianos, que al igual que sus contemporáneos floren­tinos tenían un estricto control jurídico de sus acuerdos. Los contratos de pinturas y esculturas, por lo general, incluían un precio fijo para la mano de obra y los materiales; contenían cláusulas que obligaban al artista a respetar el diseño acordado, el uso de materiales específicos y la fecha de terminación de la obra, todas bajo determinadas penas en caso de incumplimiento.

En el año de 1400 los procuradores de San Marcos ofrecieron a Pierpaolo delle Masegne 1900 ducados por construir una galería en el Palacio Ducal, otorgándole el plazo de un año para terminarla, de lo contrario se le aplicaría una sanción de 200 ducados. Este contrato incluía el costo de materiales, estipulaba el uso de mármol de Carrara en de­terminadas zonas y el uso de piedras de Istria en otras.

Baxandall (1988) señala que las especificaciones de los contratos fueron variando a lo largo del siglo XV, es importante señalar que detalles que eran importantes en 1410 hacia 1490 ya no lo eran y viceversa. Uno de los cambios más importantes en el quattrocento se refiere a los pigmentos valiosos, pues éstos se hacían menos importantes conforme avanzaba el siglo y se hacía mayor la exigencia por la competencia pictórica.

Un aspecto a destacar en la elaboración de los contratos era el tema de los ayudantes. Todo cliente quería conocer a qué tipo de ayudantes se contrataría. En 1445 un cliente al celebrar un contrato con Piero della Francesca establece:

“que ningún pintor podrá poner su mano en el pincel que no sea Piero mismo” (Baxandall; 1972: 38)

Para la celebración de contratos a finales del siglo XV se recurría con frecuencia a la asesoría de expertos y agentes de los mismos jerarcas. Baxandall (1972) señala que cuando el duque de Milán requirió de los servicios de pintores para que trabajaran en la Cartuja de Pavía; tenía que escoger entre Botticelli, Filippino Lippi, Pietro Vannucci, conocido como Il Perugino y Ghirlandaio; por lo que tuvo que apoyarse en un informe de su agente de Florencia.

Como he venido señalando en este medio, los métodos y las maneras para la celebración de contratos no han variado en siglos en sus cláusulas esenciales y, casi siempre, son adversas para el creador.

Fuentes de información

Baxandall, M. (1972, 1988). Painting & Experience in fifteenth-Century Italy: A Primer in the Social History of Pictorial Style. United Kingdom: Oxford University Press.

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