Cultura

EL MERCADO DEL ARTE Y SUS CONFLICTOS LEGALES I

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Adoración de los reyes magos por Domenico Guirlandaio

Abordar el tema de los contratos en el contexto del mercado del arte, es una tarea atractiva y enriquecedora porque permite acercarse a los creadores desde su etapa de formación con los contratos de aprendizaje que se celebraban entre los maestros de los talleres con los padres de los futuros artistas, en éstos instrumentos jurídicos se especificaban las condiciones económicas y laborales de los aprendices, quienes eran considerados mano de obra especializada. Cuando se aborda al artista visual en el terreno profesional, se describen algunas de las múltiples disputas, acuerdos y conflictos legales que han escenificado con los patronos, mecenas, intermediarios y coleccionistas, desde el siglo XV a la actualidad. Lo que sorprende, es que a pesar de dichos avatares han surgido obras artísticas que hoy en día forman parte del patrimonio cultural universal.

Empezaré esta serie de artículos con los contratos y acuerdos legales en el Renacimiento, debido a que en los archivos históricos italianos se encuentran a resguardo centenares de contratos de obras artísticas que se realizaron a lo largo del siglo XV y XVI. Estudiosos del tema como Baxandall (1978) señalan que como hoy en día, nunca ha existido una forma o estilo único para redactar un contrato; éste varía de acuerdo al contexto histórico y las personas que lo celebran. En el Renacimiento no fue la excepción, algunos contratos eran simples acuerdos escritos donde se estipulaban las obligaciones de cada una de las partes; en otros, los contratos se llevaban a tal formalidad que eran celebrados ante notarios; también están las memoranda que debían conservar las partes actuantes; en general esta diversidad de documentos conservan las declaraciones de los contratantes, las cláusulas naturales, que son la esencia del acuerdo y, las cláusulas penales.

Como ejemplo se cita a continuación un fragmento de un acuerdo muy ordinario el cual fue formulado entre el pintor florentino Doménico Bigordi llamado Ghirlandaio y el Prior del Ospedale degli Innocenti (Hospital de los Inocentes) en Florencia: el contrato para la Adoración de los magos (1488) obra que se encuentra hasta la fecha en el Ospedale.

“…Francesco encarga y confía al mencionado Domenico la pintura de una tabla que dicho Francesco ha hecho hacer y ha entregado; la cuya tabla el mencionado Domenico debe hacer buena, es decir, pagar por ella; y que debe colorear y pintar dicha tabla, toda con su mano, en la forma en que se muestra en un dibujo sobre papel con tales figuras y en la forma allí mostrada…y debe colorear la tabla, con gastos a su cargo, con buenos colores y con oro en polvo en aquellos adornos que lo exijan, con cualquier otro gasto en que se incurra sobre la misma tabla, y el azul debe ser ultramarino de un valor cercano a cuatro florines la onza…”. (Baxandall; 1978: 21)

En este tipo de contratos era muy preciso el trabajo que habría que desempeñar el pintor, no se contemplaba en el contrato la participación de ayudantes. Bacci (1987) afirma que el artista no respetó los términos del contrato, debido a que existen documentos que prueban la participación de varios ayudantes. En este periodo era común que ambas partes se apoyaran en un dibujo donde se describían las figuras, las líneas de narración y el carácter simétrico de la composición. Continuaré este tema en la siguiente entrega.

Santiago Ortega H.

Fuentes de información

Baxandall, M. (1978). Pintura y vida cotidiana en el Renacimiento. Barcelona: Gustavo Gili.

Furió V. (2000). Sociología del arte. Madrid: Cátedra.

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