Cine

El Gran Hotel Budapest: El cuento de hadas de Wes Anderson

El ingenio de Wes Anderson no tiene límites. Su capacidad para diseñar universos fantásticos inimaginables habitados por personajes extravagantes, algo neuróticos pero siempre entrañables, es inagotable y digno de admiración. Así queda confirmado en su más reciente filme, El Gran Hotel Budapest (2014), su obra más sólida hasta el momento, sí, incluso más completa que la brillante Moonrise Kindom (2012), filme con el que obtuvo el reconocimiento de la crítica y público a nivel mundial. Para nuestra fortuna el cineasta estadounidense se superó a sí mismo. El Gran Hotel Budapest es una experiencia fílmica asombrosa que hipnotiza los sentidos del espectador desde el primer fotograma. Uno de esos bichos raros, películas que lo tienen todo: una historia llena de intriga, muerte, venganza, herencias, aventura, disputas, amor, amistad, nostalgia, guión que Anderson escribió inspirado en un libro de relatos del escritor vienés Stefan Zweig; una estética digna de una obra de arte donde predominan los colores brillantes y saturados a tono con el ritmo vertiginoso de la narrativa; un vestuario fastuoso; escenarios de ensueño que parecen haberse escapado de algún cuento de hadas y para culminar un reparto que quita el aliento con nombres de la talla de Ralph Fiennes, Adrian Brody, Harvey Keitel, Willem Dafoe, Jude Law, Tilda Swinton, Owen Wilson, Edward Norton, Bill Murray, Tom Wilkinson, entre otros.

Wes Anderson consolida aquí su estilo fílmico en su mayor expresión con una cinta original,  sin concesiones, una visión muy particular de la cultura de la Europa de entreguerras, representada aquí como la República de Zubrowka, que bien podría ser alguna región de la antigua Unión Soviética, habitada por personajes excéntricos y melancólicos a merced de los más bajos instintos. Uno de ellos es Monsieur Gustave, encarnado por un brillante Ralph Fiennes, gerente del lujoso Hotel Budapest, un hombre peculiar, dedicado a ofrecer el mejor servicio a sus huéspedes, amante de la poesía, del perfume y las ancianas millonarias, cuya tranquila existencia se transformará en una pesadilla al ser víctima de una falsa acusación de asesinato. De la mano de su fiel compañero, un joven inmigrante que trabaja como botones, tratará de sobrevivir a las intrigas y amenazas de muerte de su principal detractor, el malvado Dmitri, personificado por Adrian Brody, mientras intenta limpiar su nombre.

Ganador del Premio del Jurado en la más reciente edición del Festival Internacional de Cine de Berlín, El Gran Hotel Budapest es un viaje alucinante, donde la imaginación está al servicio de los detalles, engranajes que juegan una pieza clave en el todo, aquí no hay ningún elemento fuera de lugar, todo está fríamente calculado.

La habilidad y el talento de Anderson para concebir un filme tan redondo y complejo inspira una profunda admiración y respeto, no sólo en cuestiones de contenido, el guión es consistente, ágil, dotado de un humor negro cáustico, sino también en términos visuales, cada toma, cada cuadro es como una pequeña pieza de arte en sí mismo, con elementos que lo ocupan todo en una explosión de color, los impresionantes travellings que aportan un tremendo ritmo a la acción, las secuencias donde es un disfrute apreciar la animación en stop-motion en pinturas que cobran vida y escenarios, un detallado trabajo artesanal difícil de encontrar hoy en día en grandes producciones como ésta.

El filme forma parte de la programación de la 56 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca.

 

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