Cultura

El Divo de la música popular y de la alta cultura

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En 1990 Juan Gabriel tuvo su primera presentación en el Palacio de Bellas Artes, un recinto hasta entonces dedicado únicamente a la “alta cultura” y en aquel entonces, quienes se consideraban la élite intelectual, decidieron emprender una campaña en contra de las manifestaciones populares, llegando a decir que Bellas Artes se había convertido momentáneamente en un palenque.

El debate de la alta cultura contra la cultura popular es uno que ha existido prácticamente desde que las manifestaciones culturales se comenzaron a considerar como arte, pero pocos eventos causaron tanta ámpula como la presentación del divo en un recinto cultural como el Palacio de Bellas Artes. En su defensa también saltaron plumas como la de Carlos Monsiváis que diría:

“Los cantantes de ópera se han opuesto, no desprecian a lo popular pero éste no es su sitio, y para el caso ni importa que los conciertos sean a beneficio de la Orquesta Sinfónica Nacional, es vergonzoso (murmuran) que para comprar instrumentos el Señor Gobierno depende de la buena voluntad de un cantante y a la ira de los defensores de la buena música se une la explosión de homofobia, ese escudo de fe machista, ese sello de intolerancia como aureola de integridad. A la homofobia se acogen lo bravíos articulistas todavía incrédulos ante el individuo con tales modales y tal fama y semejante éxito. La homofobia es el argumento que no requiere palabras, no tiene a su favor los decretos de la cultura judeo-cristiana, y la solidifica el humor que se precipita para subrayar la superioridad instantánea de quien lo emite y quien lo festeja”.

El debate finalmente se superaría y Juan Gabriel volvería a presentarse en el Palacio de Bellas Artes en 1997 para celebrar sus 25 años de trayectoria musical y en 2013 para celebrar 40 años del mismo motivo, pero parece que hoy, que recordamos su reciente fallecimiento, se volviera a pensar en esos términos; los que nos dividen y excluyen a unos y a otros; cuando valdría más la pena reflexionar la razón porque una figura sufridora y victimizada es la que nos identifica como mexicanos.

A pesar de este debate, es claro que su talento de composición y fraseo apeló a la naturaleza de los mexicanos como pocos artistas. He ahí el motivo de su importancia y el duelo generalizado de los mexicanos.

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