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EL DISCURSO DE OBAMA SE CENTRARÁ EN EL EMPLEO

Barack Obama pedirá el martes al Congreso durante su discurso sobre el estado de la Unión que estimule la creación de empleos y fortalezca a la clase media, en momentos en que Estados Unidos aún no ha encontrado el camino de un crecimiento sólido.

Tres semanas después de haber prestado juramento para un segundo mandato, el presidente demócrata volverá a pronunciar, como durante su investidura, un discurso de tinte progresista. Pero el Congreso y su bastión republicano, la Cámara de Representantes, serán más difíciles de convencer que los partidarios que aclamaron a Obama el 21 de enero.

El mandatario ya comenzó a defender en el terreno las reformas que pretende que sean aprobadas en los próximos meses: la cuestión de la tenencia de armas de fuego (un tema espinoso que le fue impuesto tras la masacre de escolares en Connecticut el 14 de diciembre) y la transformación de las leyes de immigración.

Este último tema, largamente bloqueado en el Congreso, podría ser mejor abordado después de que algunos republicanos parecen haber tomado conciencia de los daños que la posición intransigente del partido provocó en las urnas en noviembre en el seno de una comunidad hispana en plena expansión.

Otros problemas irresueltos durante su primer mandato, como el cambio climático y la energía, así como la reforma de la educación, también serán mencionados por Obama el martes partir de las 21H00 (02H00 GMT del miércoles) en el recinto de la Cámara de Representantes. Pero la ayuda a la clase media, tema central de su victoriosa campaña para la reelección, será el hilo conductor de su exposición.

Desde el inicio de la crisis hace cinco años, Estados Unidos ha experimentado un crecimiento anémico, y en el último trimestre de 2012 la economía incluso se contrajo 0,1%. La tasa oficial de desempleo fue de 7,9%, contra 5% a comienzos de 2008.

Plazos presupuestarios cercanos

Esta situación demanda medidas de estímulo, según Obama, quien ya presentó sin éxito un plan al Congreso en 2011. Los republicanos, que defienden un control forzado del déficit si fuera necesario, se mantienen hostiles a cualquier aumento del gasto público y de los impuestos.

Esta batalla, que se desarrolla desde hace dos años, cuando los republicanos recuperaron la mayoría en la cámara baja, se ha intensificado ahora por el vencimiento de los plazos presupuestarios: recortes muy importantes entrarán automáticamente en vigor el 1 de marzo, salvo que ambos partidos lleguen a un acuerdo. Por otro lado, unos acuerdos recientes sólo lograron posponer por algunas semanas el grave tema del techo legal de la deuda.

“Hablaremos de los déficits, de los impuestos, de los recortes automáticos, del potencial cese de la actividad administrativa y del techo de la deuda”, explicó Obama a legisladores de su partido la semana pasada. “Pero lo haremos pensando en lo que necesitan para salir adelante aquellos que trabajan duro”.

Los discursos sobre el estado de la Unión, habitualmente destinado a tratar asuntos de política doméstica, muy raramente abordan temas de política exterior. Sin embargo, Obama mencionará Afganistán, desde donde 66.000 soldados estadounidenses regresarán a casa entre este año y fines de 2014, según un cronograma aún por confirmarse.

Para William Galston, un exasesor del presidente Bill Clinton, el segundo discurso de investidura de Obama “quedará en la historia como el último de su campaña de reelección”.

Por el contrario, “pienso que el discurso sobre el estado de la Unión será considerado el marco de su segundo mandato”, explica a la AFP Galston, actualmente en el instituto Brookings.

De su lado, los republicanos designaron al joven senador Marco Rubio, estrella en ascenso del partido y posible precandidato presidencial en 2016, para pronunciar la respuesta de su formación al discurso de Obama.

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