Cultura

El consumo de obras artísticas en el mundo contemporáneo

El consumo de obras artísticas está determinado en gran medida por conductas socia­les, una de ellas es la forma de producción y consumo que imponen los juicios estéticos de las mayorías, donde destacan los curadores, críticos de arte, historiadores, los medios de comunicación y los propietarios de los grandes capitales, quienes a través de sus colecciones y, sus labores de especulación en el mercado van imponiendo modas, marcando tendencias e influyendo en el gusto de los diferentes grupos sociales.

Los coleccionistas realizan una actividad sumamente delicada en los recintos museís­ticos, desde la exhibición de sus colecciones privadas, hasta una diversidad de acti­vidades que han obligado a las autoridades de estos espacios a modificar su funcio­namiento, a reconfigurar el espacio museístico, hasta reorientar el discurso del arte contemporáneo, con todas las implicaciones que esto puede acarrear. La percepción que se tiene de estos recintos y del arte que exhiben siempre será motivo de serios cuestionamientos, debido a que los grandes inversionistas privilegian a sus artistas, quienes se ven beneficiados al ser mostrada su obra en un museo, donde los medios, la crítica especializada y amplios sectores de la sociedad confluyen; estas acciones van cargando de significaciones a las piezas, lo que permitirá que, en un momento dado, este capital simbólico se canjee por capital económico en el mercado del arte.

En cuanto al auge que tiene el coleccionismo empresarial desde la década de 1980, en buena parte se debe a una marcada ideología pro-empresarial de los gobiernos de las naciones más poderosas; así como de sus políticas culturales que conllevan una mar­cada intención de fomentar el mecenazgo por parte de la iniciativa privada. Esta postu­ra que están asumiendo muchos gobiernos es bastante delicada, debido a que la cultura de empresa incide constantemente en las políticas culturales de las naciones y permea a la sociedad entera.

 

Bibliografía

Baudrillard. J. (2010). Crítica de la economía política del signo. Madrid: Siglo XXI.

Chin-tao Wu. (2007). Privatizar la cultura. Madrid: Akal.

 

 

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