Cultura

EL COLECCIONISMO EMPRESARIAL PARTE II

David Rockefeller es un ejemplo de lo afirmado por Ussem (1984), pues además de per­tenecer a esa generación de transición, entre la llamada “Revolución de los gerentes” y la tercera etapa conocida como capitalismo institucional”, empezó a conformar una amplia colección de arte en la década de 1960 siendo presidente del Chase Manhattan Bank, hoy en día, JP Morgan Chase & co. La colección se enfoca al arte moderno y contemporáneo, en especial a la pintura, escultura, gráfica y fotografía; destacan artistas como Andy Warhol, Ana Mendieta, Cindy Sherman, Joseph Beuys, Diane Nemerov Arbus and Kori New­kirk. [1] Esta colección comparte espacios con una amplia variedad de objetos de los paí­ses donde el banco tiene negocios.

“JP Morgan Chase & Co. cree que las artes y la cultura son el alma de las co­munidades vibrantes. Apoyamos una amplia gama de programas y eventos que fomentan la creatividad, facilitan el acceso a las artes a las audiencias, promue­ven la libre expresión y celebran la diversidad.” (http://www.jpmorganchase.com/ corporate/About-JPMC/jpmorgan-art-collection.htm)

Es en la década de 1970 que las empresas empiezan a participar en el diseño del discur­so de la cultura contemporánea. De principios de 1980 a finales de 1990 su presencia es ampliamente dominante. El avance se puede constatar en el amplio número de gale­rías y secciones o salas en los museos públicos de los países más poderosos económica­mente. También se puede comprobar el progreso económico y el reconocimiento social que han obtenido por su aportación a las artes. Esta acumulación de “capital cultural” [2] por parte de una empresa la convierte en un factor influyente en la mente de los con­sumidores, le permite insertarse en nichos de mercado con sectores de la sociedad más sofisticados; muchas empresas van acumulando un capital político, es el caso de la empresa Philip Morris Companies.

“después de cerca de treinta años de cultivar y acumular capital cultural distri­buyendo sin cesar unos beneficios que obtenía sin esfuerzo, pudieron cobrarse su inversión apelando a eminentes instituciones artísticas para que hicieran <<pre­sión>> a su favor y en contra de la legislación antitabaco en 1994, en Nueva York,” (Chin-Tao Wu; 2007: 19)

 

Esta empresa tabacalera recibió en 1983 la Condecoración Presidencial por el Servicio al Arte y el Primer Premio como Mecenas de Arte de manos de Ronald Reagan, entonces presidente de los Estados Unidos, las otras dos empresas premiadas fueron la Texaco Philanthropic Foundation y la Daytona Hudson Foundation.

Santiago Ortega Hernández

Fuentes de Información

Chin-tao Wu. (2007). Privatizar la cultura. Madrid: Akal.

Useem, M. (1984) The Inner Circle. Large Corporations and the Rise of Business Political Activity in the United States and the United Kingdom. NY, USA, Oxford University Press.



[1] Véase: http://www.lsumoa.com/content.php?display=exhibit_past

[2] El concepto de capital cultural se refiere al status y valor social que detenta una empresa involucrada en prácticas culturales.

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