Cultura

Dionisio: el dios del placer de los sentidos

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Hoy en día, nuestra única finalidad es la búsqueda del placer absoluto, ya sea mediante la comida, el consumo, el sexo o el mismo entretenimiento; de cualquier manera, siempre estamos buscamos satisfacer nuestros deseos.

Sin embargo, nosotros no somos los primeros en crear este estilo de vida, de hecho, fueron los griegos y romanos quienes inventaron los ritos dionisiacos, también conocidos como orgías: lapsos relativamente cortos –primero fueron tres días al año y después se extendieron a cinco veces por mes– en los cuales bailabanembriagabanbacanales de comida y vino, hasta perder el control.

Cuando el vino había inflamado los espíritus, y la noche y la mezcla de hombres con mujeres, jóvenes con viejos, había destrozado todo sentimiento de decoro, todas las variedades de la corrupción empezaban a practicarse, pues cada uno tenía a mano el placer que respondía a las inclinaciones de su naturaleza.

Tito Livio. Ab urbe condita (Desde la función de la ciudad) libro 39, cap.VIII, 5-7

El origen de estos festejos, como su nombre indica, se encuentra, precisamente, en la celebración de la resurrección de Dionisio –también conocido por los romanos como Baco, el dios de la agricultura, el teatro, el vino y las fiestas–, quién se supone moría cada invierno para renacer en la primavera junto con los frutos de la tierra. Por ese motivo, se organizaban grandes fiestas durante las cuales se celebraba con comida y bebida acompañadas de una o varias representaciones dramáticas.

A pesar de que su mítica figura simboliza la parte más visceral del ser humano porque representa el caos, los excesos, el éxtasis y el desorden, Dionisio, también fue un dios sumamente venerado porque, en aquel entonces, la agricultura tenía un peso preponderante en la cultura.

Dicho esto, Dionisio es asociado con el desenfreno de los sentidos, y por consiguiente con la parte terrenal. Por el contrario, Apolo –quién también era hijo de Zeus– estaría asociado con el aspecto elevado y racional del ser humano al representar la belleza, la claridad y el orden. 

Más allá de ser un relato que da sentido a nuestras vidas, la mitología griega, nos sirve para comprender nuestra naturaleza porque refleja el comportamiento del ser humano.

Por ese motivo, en El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música, el filósofo alemán Friedrich Nietzsche sería el primero en reconocer en estas dos figuras mitológicas –lo apolíneo y dionisíaco– el aspecto dual que compone no sólo la producción artística, sino también nuestra naturaleza humana.

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