Cultura

CORTÁZAR, CRONOPIO INMORTAL

“Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos”.
Rayuela, Julio Cortázar

El descubrimiento de la obra cortazariana constituye para cualquier lector un episodio memorable. La literatura nunca vuelve a ser la misma después de haber conocido una obra como Rayuela, publicada por primera vez en 1963, una anti-novela, el libro de la posmodernidad literaria, la fábula de capítulos dislocados y senderos laberínticos que llevan al lector por las calles de París y los barrios de Buenos Aires, por los años de oro del jazz y la boca de la Maga, quizás el personaje femenino más famoso de la literatura latinoamericana. Cortázar, el gran cuentista y funambulista de la palabra que no se cansaba de jugar con el lenguaje, como una liga entre sus manos. Los artificios del argentino, nacido en Bruselas el 26 de agosto de 1914 y muerto en París en 1984, van desde el desdoblamiento de una novela en un acordeón narrativo con una guía para leerse como al lector le de la gana, hasta varios volúmenes de cuentos donde se muestra quizás al mejor Cortázar, al que no le sobra una palabra y conjuga la efectividad narrativa con una extraordinaria comprensión del simbolismo literario, autor de “Casa tomada”, “La autopista del sur”, “Continuidad de los parques”, y otros cuentos básicos que no sólo han pasado a la historia como entre los mejores cuentos jamás escritos, sino que han impulsado a varios lectores a convertirse en escritores.

Puedes leer algunos cuentos de Julio Cortázar aquí.

 

 

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