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Horacio Quiroz, un collage de emociones

Horacio Quiroz, un collage de emociones

Horacio Quiroz estudió Diseño Gráfico en la Universidad Iberoamericana para después desempeñarse como director de arte en reconocidas agencias de publicidad durante varios años. Hasta que decidió dedicarse de lleno al arte. Desde muy pequeño Horacio se apasionó por el dibujo, disciplina que luego resultó ser central a lo largo de su vida. Mientras los amigos jugaban fútbol, este artista llenaba cuadernos de dibujo que luego se amontonaban bajo su cama.

Después de experimentar con diferentes técnicas, terminó por adoptar como material predilecto el óleo, cuya versatilidad y textura se prestan para plasmar de una forma impecable nuestro actual mundo visual.

Horacio Quiroz, un collage de emociones

El dibujo y la pintura, son para Horacio dos elementos que se contraponen a través de toda su obra; lo descarnado y burlón del dibujo en contraste con la organicidad y sensualidad del óleo. Horacio es entonces un constructor de anatomías imposibles que abordan toda gama de emociones humanas, con un tipo de humor que él denomina “humor color carne”.

Los cuerpos de Horacio Quiroz poseen una topología casi surrealista, un verdadero collage de estímulos que nos recuerdan lo mejor y peor de nuestras vidas. Sin duda imágenes sorprendentes e inesperadas. Es por esto que nada de lo que Horacio pinta podría ser descrito con palabras, es por lo tanto, pintura pura.

Horacio Quiroz, un collage de emociones

Intraducible a un lenguaje lineal, sus imágenes parecen estar en constante movimiento. Por lo tanto su obra despierta una poderosa mirada original, que observa aquellos cuerpos irreconocibles con una especie de vouyerismo. Para Quiroz, su obra es también la representación de una antigua dualidad, donde la carne representa el cuerpo y los ojos, el alma. Si de referencias se trata, su obra podría bien remitirnos a “La Historia del Ojo” de George Bataille.

¿Búsqueda de belleza? Sin duda, pero la gran diferencia es que esta búsqueda tiene que ver con el cuerpo en sus más tensas escenificaciones, a través de sus extremos. Es posible que las obras de Horacio sean en realidad una búsqueda de lo sublime, lo que va más allá de lo grotesco y lo bello. Como bien diría: “se convierte en una naturaleza, una puesta en escena gloriosa de lo corporal y lo humano en su grado cero”.

Horacio Quiroz, un collage de emociones

Para finalizar, nos gustaría cerrar con una pequeña frase con la que este artista decidió terminar su semblanza: “Al pintar me conecto con mi interior, son esos pequeños instantes donde cobro conciencia de mi fuerza y vitalidad; son momentos de máxima concentración y al final de paz”.

Gonzalo Eduardo Muñoz.

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